Huracán cerró
el año con una alegría que hacía demasiados partidos le era esquiva. No sólo
rompió la mala racha si no que mostró algunas alternativas que, con el nuevo DT
y los refuerzos que lleguen, pueden marcar el camino para escaparle a los
puestos del descenso.
El Globo buscó el arco de Talleres durante casi todo el
primer tiempo. Le costó tener situaciones concretas, y las que tuvo no fueron
bien resueltas. Pese a eso, logró preocupar al visitante. Se extrañó la
presencia de un nueve de área que marcara presencia, Lesman jugó por momentos
muy retrasado y le costó bajar las pelotas altas que recibía. Talleres intentó
complicar a partir de la tenencia de la pelota pero la defensa de Huracán
estuvo bastante más atinada que en partidos anteriores y Giordano (reemplazando
a Marcos Díaz, lesionado) respondió bien cuando le tocó hacerlo.
En el segundo
tiempo Huracán siguió buscándolo, aunque de manera un poco menos ordenada.
Lesman y Montenegro perdieron la poca incidencia que habían tenido, lo que
generó que el mediocampo perdiera fuerza, pese al interesante partido que hizo Toranzo. Con más pelotazos que antes, y frente
a un Talleres cada vez más cómodo con el empate, siguió insistiendo sin lograr
convertir. La respuesta estaba en el banco de suplentes. A los 38, pocos
minutos después de haber ingresado, Chacana tomó un rebote en el área grande de
Talleres y la mandó a guardar en el arco. El visitante trató de ir a buscar el
empate, entonces, pero ya era demasiado tarde.
Huracán volvió
a parecerse a un equipo. Con sus lentitudes, su falta de recursos, su insistencia
en tirar pelotazos a un delantero que no puede bajarlos, y su escasez de
alternativas en el banco, funcionó. Se aferró a los tres puntos con el buen pie
de Toranzo, con la firmeza de Giordano, con la visión de gol de Chacana, con
las intervenciones cada vez más decisivas de Iritier. Bogado recuperó un poco
del nivel que había perdido y Araujo sorprendió teniendo una tarde bastante
correcta. Romero Gamarra volvió a pecar en egoísta en ocasiones, pero sigue
siendo una de las cartas fuertes de este equipo. Cuando Huracán tiene la pelota,
el Kaku sale favorecido. Al Globo le jugó a favor que Talleres jugara casi
hasta el final especulando con el 0-0, dejándole más espacios para buscar el
gol que finalmente se dio.
¿Es un punto
de partida o solamente una buena manera de cerrar un año que se complicó más de
la cuenta? Dependerá de qué se haga en la pretemporada, de con qué mentalidad
vayan a encarar los jugadores el próximo semestre, de que el técnico y la CD
trabajen seriamente y en conjunto para hacer lo mejor con los dos refuerzos que
podrán traerse. Se viene un 2017 muy importante para Huracán, y habrá que estar
a la altura de las circunstancias.
CeciQuemera






















