Si el clásico
se lo quedó San Lorenzo fue gracias a tres factores: Huracán jugó mal, los
locales jugaron bien y el arbitraje de Herrera incidió más de lo que se
consideraría normal.
El primer
tiempo fue de San Lorenzo. A Huracán le costó mucho quitarle la pelota y no
pudo acercarse a Torrico, más allá de que al principio defendió bien su área. A
los 27, un tiro libre mal pateado por Bogado derivó en un contragolpe que el
propio Bogado y Araujo no supieron resolver y Cauteruccio convirtió en gol.
Pocos minutos después, Torrico tapó un gol casi hecho de Pussetto y afianzó más
el lugar de los cuervos en la cancha, siendo definitivamente superior en lo que
quedó de la primera parte.
El juego empezó
a desvirtuarse apenas empezó el segundo tiempo. Herrera cobró penal tras una
dudosísima mano de Barrales a los 2 minutos. A Marcos Díaz no le importó y con
frialdad atajó el remate de Ortigoza, dándole un importante empuje anímico al
Globo. Sin embargo, a los 14, Huracán recibiría un duro golpe con la expulsión
del recién ingresado Toranzo luego de que enredara las piernas con Belluschi y
le terminara dando un pisotón en el que no se vio intención. Después de eso,
Blanco aprovechó la desconcentración, desparramó a toda la defensa quemera y
marcó el segundo. A Huracán se le hizo cuesta arriba. Las pocas que tuvo nunca
fueron peligrosas por falta de peso en el área y hasta Marcos Díaz tuvo que
volver a lucirse para que San Lorenzo metiera el tercero.
El árbitro tuvo
mucha responsabilidad sobre el resultado final, pero el juego de Huracán fue
determinante para la derrota y eso no puede dejar de mencionarse. Al Globo le
costó muchísimo generar juego. La presión no funcionó como debía y San Lorenzo
tuvo facilidad para hacer y deshacer con la pelota a su gusto. Huracán dependió
de las apariciones individuales de Romero Gamarra y Pussetto (lo menos malo en
la cancha), y cuando lo hicieron, no hubo nadie adelante que terminara la
jugada. Ni Barrales ni Mendoza cuando ingresó en el segundo tiempo se
engancharon en el partido. Es inevitable preguntarse cuánto habrían cambiado
las cosas si Toranzo no hubiera sido expulsado. Se extrañó, como desde hace
unos cuantos partidos, su inteligencia a la hora de dar estructura al equipo.
En pocos momentos durante los 90 minutos, por no decir en ninguno, se vio al
Globo jugar como un todo con objetivos claros. Los errores arbitrales no
hicieron más que restar claridad. En el fondo, Huracán también hizo agua. La
defensa jugó a tono con el resto del equipo y el único que se salvó de la
mediocridad general fue Marcos Díaz. No sólo se lució en el penal sino que
también fue responsable de que el resultado no fuera más abultado.
El presente
preocupa y el futuro no da demasiadas esperanzas. Huracán perdió tres puntos
vitales teniendo en cuenta que los puestos del descenso están cerca, además de
la oportunidad de tomar un envión que empezara a mostrarle el camino. La CD
deberá ocuparse de los reclamos pertinentes con respecto al arbitraje. A los
jugadores y al DT les toca cambiar la cabeza para que los resultados comiencen
a acompañar.
CeciQuemera.

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