No se ganó. Una vez más, Huracán
se quedó con un decepcionante sabor a poco. Durante el primer tiempo, el Globo
tuvo las cosas claras pero en el segundo tiempo se dejó estar y Central
emparejó en el resultado y en el juego. Sin embargo, se pudo ver un cambio en
el equipo.
La primera parte fue de Huracán.
No deslumbró pero se armó correctamente, a lo que s ele sumó una delantera que
funcionó mucho mejor que en partidos anteriores. Como para dejar las cosas
claras, a los 6 minutos llegó el gol. El Rolfi recuperó una pelota en mitad de
cancha y se la pasó a Pussetto, que ingresó al área después de dejar atrás a
cuatro rivales. Uno de ellos lo tiró, pero Ignacio llegó a empujar el balón
para poner el 1-0. El Globo mantuvo el ritmo gran parte de los primeros 45
minutos. Buscó presionar arriba y no dejó que Central se acercara a Marcos
Díaz. Se mostró tranquilo y manejó los tiempos a su gusto.
El entretiempo terminó
favoreciendo al visitante. Entró al segundo tiempo con más ímpetu, a lo que se
le sumó que Huracán perdiera parte de la velocidad que había tenido. A los 6
minutos, y después de superar a Nervo, Colman empató de media distancia. Al
Globo le costó reaccionar. La presión dejó de ser eficaz y Central avanzó unos
cuantos metros en la cancha. El local estuvo cada vez más incómodo y, aunque se
vieron intenciones de ir a ganarlo, nunca volvió a tener la claridad de la
primera parte. Ambos equipos fueron perdiendo intensidad con el correr de los
minutos.
El Huracán del primer tiempo fue
bastante diferente al del segundo. Se notó una clara mejoría adelante respecto
a partidos anteriores. Con Pussetto encendidísimo, Romero Gamarra ya no tuvo
que cargar él solo con la responsabilidad de darle velocidad a las ofensivas. Estuvieron
precisos, y por momentos se encontraron con Montenegro y la posesión de la
pelota se puso interesante. Además, Barrales hizo bulto en el área y distrajo a
los defensores, funcionando sin necesidad de brillar. La buena presión en mitad
de cancha fue causa principal de que el Globo fuera protagonista los primeros
45 minutos. Cuando ya no se pudo mantener ese ritmo la pelota dejó de llegar a
los delanteros y Huracán empezó a complicarse. La defensa tuvo un partido un
poco menos lucido especialmente cuando Central se acercó más a Marcos Díaz. El error
de Nervo en el gol fue claro, pero también se sufrieron las descoordinaciones
de Romat en el lateral derecho. Huracán ya no es más ese equipo que, cuando la
creación de juego fallaba, tenía una defensa impenetrable. Por otro lado, y sorprendentemente,
el experimento de Araujo en el lateral izquierdo funcionó mejor de lo que se
esperaba.
La mejoría se vio. Pudo haberlo
ganado con una Pussetto así como pudo haberlo perdido con una mano dudosa de
Nervo que el árbitro estuvo a punto de sancionar con penal. Es alentador saber
que Huracán pudo hacer un buen primer tiempo, pero sigue sin alcanzar. Empiezan
a vislumbrarse algunas respuestas. El Globo necesita volver a ser un equipo de
partidos enteros.
CeciQuemera.

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