Con la
renuncia de Caruso, sigue la danza de nombres, pero en Huracán las cosas
parecen estar bastante lejos de cambiar. Volvió a perder, y volvió a preocupar
con el juego. La amenaza del descenso es una realidad de la que no se ve escape.
Aunque Huracán
mostró más voluntad para ir a buscarlo al principio del partido, el desorden al
que ya estamos acostumbrados no tardó en aparecer. Fritzler y Bogado no
funcionaron juntos, y la esperanza del Globo se recostó en Romero Gamarra y Angulo.
Tuvo algunas jugadas de riesgo, pero más producto de una virtud individual que
del juego en equipo. Cuando a los 40 minutos Cecchini marcó el único gol del
partido tras una serie de malos despejes, el resultado no sorprendió.
Banfield se
acomodó en la ventaja mínima y le cedió terreno a Huracán, que poco hizo para
aprovecharlo inteligentemente. La expulsión de Fritzler por doble amarilla
cuando recién habían pasado once minutos no hizo más que empeorar la situación.
Nuevamente el Kaku, Angulo y algo del Rolfi fueron los únicos que molestaron un
poco al Taladro pero se diluyeron con demasiada facilidad y el equipo no
acompañó ni adelante ni atrás. Si no terminó perdiendo por más goles fue porque
Banfield insistió muy poco.
No funcionó la
defensa. Banfield tuvo bastante poca resistencia cada vez que incursionó en el
área quemera. Laterales y centrales no fueron garantía de nada. No funcionó el
mediocampo. Bogado tuvo una tarde para el olvido y Fritzler terminó jugando solo.
Los volantes ofensivos por momentos amagaron a aparecer, pero no pasó de una
promesa tibia. La pelota nunca llegó limpia adelante y la ayuda en la tarea
defensiva fue casi nula. No funcionó el ataque. Ni Depetris ni Lesman fueron
referencia de área, ni apoyaron en la creación de juego, ni molestaron a los
defensores rivales. Si a esto se le suma que en las pocas que tuvo la suerte
nunca le sonrió, Huracán terminó dejando una imagen triste y disminuida de lo
que hace algunos meses supo ser.
La pregunta
que todos los hinchas nos estamos haciendo cada vez está más lejos de encontrar
una respuesta. Ni el cambio de DT (Apuzzo asumió como interino hasta fin de
año) ni la vuelta a la titularidad de algunos jugadores que Caruso había
relegado al banco fue solución, y ni siquiera dio señales de que en algún
momento vaya a ser la solución. La subida se hace cada vez más empinada.
CeciQuemera.

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