lunes, 28 de noviembre de 2016

River 1-0 Huracán



Huracán sigue sin sumar puntos. Sigue sin convencer con su juego. Sigue sin mostrar alternativas a lo que ahora se puede ver en la cancha. Perdió con River pero lo que más preocupa el balance que se puede hacer de lo que va de este torneo, más allá del rival concreto.

El primer tiempo tuvo pocas emociones. River se adelantó un poco más en la cancha pero la más clara fue de Huracán con una pelota de Mancinelli que, desviada en un rival, se estrelló en el palo. Más allá de eso, se jugó la mayor parte del tiempo en la mitad de la cancha y ninguno de los dos pasó sobresaltos. River fue más protagonista sobre todo atacando por el lateral de Romat, pero no supo concretar.

Huracán estuvo un poco más focalizado en el arco rival después del entretiempo pero pagó caro los errores defensivos. River no estaba haciendo demasiado para merecer el gol, pero en un tiro de esquina a los 19 minutos se lo encontró. Romat no evitó que Alario acomodara la pelota para que su compañero Driussi desbordara a Mancinelli y la metiera al arco de cabeza. El Globo puso voluntad para empatarlo, especialmente los más jóvenes, pero le faltó juego. La salida de Iritier (con molestias físicas) y de Romero Gamarra le sacaron al Globo el poco orden que le quedaba. Huracán se convirtió en un equipo incapaz de hacer más que tirar pelotazos sin rumbo y, sin embargo, estuvo a nada de alcanzar el empate con un remate de Mendoza que pegó en el travesaño y salió.

Cuesta ver al equipo que forman los once jugadores. Hay cosas interesantes con las individualidades de Iritier, que volvió a cumplir, o las atajadas de Marcos Díaz, que evitó que la derrota fuera por un resultado más abultado. Sin embargo, más allá de eso, se ve un grupo inconexo, sin objetivos claros, sin intenciones de construir un volumen de juego que incomode a los rivales. Como si fuera poco, a eso se suma la repetida incapacidad de los delanteros (ya sea Barrales o Mendoza) para ganarle a los marcadores y la inseguridad de una defensa que hace demasiado tiempo dejó de ser el bastión del equipo. La expulsión innecesaria de Mancinelli a dos minutos del final no hizo más que evidenciar el nerviosismo y el grado de imprecisión en el que se había sumergido el Globo. Hasta Fritzler, que suele ser una carta fuerte, por momentos se contagió del desorden general.

Hace un año Huracán estaba festejando la clasificación a la final de la Copa Sudamericana. Hoy tiene que estar mirando con preocupación la tabla de los descensos. Hay un problema con los nombres pero la incapacidad del Globo de salir de esta situación es algo que atañe al conjunto. De allí tendrá que salir la solución.

CeciQuemera.

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