domingo, 4 de diciembre de 2016

Huracán 1-3 Colón



No hay demasiado acuerdo sobre si se metió solo o si lo metieron, pero Huracán está caminando adentro de un túnel del que cuesta ver la salida. La racha negativa ya se convirtió en una mochila pesada que va a ser bastante difícil descolgar, sobre todo cuando ni siquiera la suerte acompaña.

Al Globo no le alcanzó con haber sido superior en algunos tramos del partido. Tanto en el principio del primer tiempo como del segundo, fue protagonista. En la primera parte le faltó ser incisivo, y en la segunda el ingreso de Angulo le dio la profundidad necesaria para incomodar en el área. Pese a estos dos momentos, Colón se llevó los tres puntos. A los 24, un centro de Torres se cerró sobre el arco y Marcos Díaz no llegó a atajarlo. Huracán perdió el rumbo después de ese gol y deambuló sin ideas por la cancha hasta que terminaron los primeros 45 minutos.

Angulo le cambió la cara a Huracán segundos después de entrar a la cancha, con un centro que Depetris empujó a la red empatando el partido. El Globo se envalentonó y hasta dio la sensación de que una idea de juego comenzaba a vislumbrarse. Sin embargo, a los 18 Broun le atajó a Iritier un penal que hubiese cambiado la historia. Nuevamente Huracán perdió el norte. Tuvo oportunidades para volver a marcar, pero el ánimo ya no era el mismo. A los 36, después de un contragolpe muy mal defendido, Bernardi metió el segundo de Colón. Ya en tiempo de descuento, Leguizamón puso el resultado definitivo tras una serie de paredes que desconcertó más a una defensa que ya venía desconcertada.

Sorprendió el cambio de cara del equipo cuando ingresaron Angulo, principalmente, y Chacana en menor medida. Hacía muchos partidos que no se veía a Huracán complicar al rival tan insistentemente. Sin embargo, también sorprendió la poca capacidad de recuperarse de la adversidad. Los primeros dos goles fueron devastadores para el juego de un equipo que, más allá de la incidencia del ecuatoriano, no dio grandes señales de tener una idea que lo guíe para intentar ganar los partidos. El pelotazo a los delanteros se está volviendo una figurita repetida y, en lo que va del torneo, jamás dio resultado. Por eso mismo Angulo marcó la diferencia. Sus centros fueron mucho más productivos, aunque solamente uno fue bien definido. No acompañó el mal rendimiento de la defensa. La ausencia de Mancinelli se hizo sentir y, especialmente en el lateral del Araujo, Colón casi no tuvo resistencia para ingresar al área quemera. Cada ataque del equipo visitante fue un dolor de cabeza. Los primeros minutos de la segunda parte compensaron en ataque las falencias de la defensa, pero la pelota no entró y Huracán nuevamente se quedó sin nada. Jugando bien (o al menos coordinando un poco más que de costumbre) sólo treinta minutos por partido no está siendo suficiente.

Huracán juega los partidos de a ratos y nunca le alcanza para llevarse los tres puntos. Las cosas no salen, la suerte no acompaña, el descontento se hace cada vez más patente, y no se ven demasiadas señales de que la cosa vaya a cambiar. El presente del Globo no invita a nadie a soñar.

CeciQuemera

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