domingo, 20 de noviembre de 2016

Huracán 1-1 Racing



Hubo un cambio de actitud. Mínimo pero se vio. Sin embargo, sigue sin alcanzar y el promedio cada vez más se parece a una soga atándose al cuello de Huracán. Si este partido se transforma en un punto de partida, todavía hay tiempo.

Huracán salió a jugarlo un poco más convencido que de costumbre de que quería ganarlo. Se apoyó en la firmeza de Fritzler y en la explosividad de Iritier que por momentos se complementó bastante bien con Romero Gamarra y Pussetto, aunque no pasó de jugadas aisladas. Racing lo esperó sin mucho apuro. Recién a los 39 minutos se le presentó la posibilidad, cuando Acuña en una escalada por el lateral se llevó la marca de Araujo y de Risso dejando a su compañero Martínez solo en el área para que metiera a la red el centro atrás que le envió.

En el segunda parte se combinó la conformidad de Racing con el resultado y el empuje de Huracán para ir a buscar el empate. Las ideas se fueron agotando con el correr de los minutos y los pelotazos se hicieron cada vez más protagonistas en un equipo cuyo número 9 (Barrales) en ningún momento fue capaz de concretar nada. Los ingresos de Angulo y Montenegro ordenaron un poco la ofensiva constante frente al visitante que se recostaba cada vez más en su arco. A los 44 llegaría el gol en una jugada que comenzó con un buen pase de Mendoza a Angulo y que, tras un rebote y una gran tapada del arquero Orión, terminó con Pussetto empujando la pelota al arco con la suela del botín en una jugada que pudo haberse anulado por riesgosa.

Es cierto que Huracán estuvo bastante más voluntarioso que en partidos pasados, pero no alcanza con eso. Racing mostró realmente muy poco y el Globo sólo lo complicó con jugadas puntuales y un gol que si se anulaba no daba lugar a la protesta. El empate fue justo, pero Huracán no dejó la imagen de un equipo sólido. Por momentos dio la sensación de que lo único que faltaba era un centrodelantero que cerrara las jugadas, pero se nota que hay otras cosas que siguen sin funcionar. González se dedicó a recorrer el mediocampo sin saber para dónde encarar. Iritier se las arregló bastante bien y Fritzler volvió a ser lo mejor del equipo, pero se notó la falta de peso en esa zona de la cancha, incluso cuando Racing no planteó una resistencia muy seria. Atrás, Mancinelli se tuvo que ocupar de cubrir los errores de Risso pero no fue suficiente para evitar el gol. Por otro lado, Sosa nuevamente demostró ser una alternativa interesante para el lateral izquierdo, tanto en su aspecto defensivo como en el ofensivo. Se ve a un equipo que, más allá de los talentos particulares, le cuesta encajar como una totalidad. No es regular, no da señales de tener una idea de juego concreta a seguir y cuando tiene que improvisar, son más las veces que no funciona lo que se intenta.

La actitud es importantísima, pero no alcanza para sumar de a tres. Sabiendo que la cantidad de descensos va a aumentar y la posición de Huracán en esa tabla no es para nada cómoda, el panorama no es muy alentador.

CeciQuemera.

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