Se contará como partido jugado
aquel en el que el futbolista haya sido titular o bien haya estado en la cancha
por más de quince minutos.
Marcos Díaz (43 partidos jugados,
39 goles recibidos): No es novedad decir que fue una de las figuras salientes
del equipo. Aun teniendo algunos partidos en los que sus intervenciones no
fueron las más acertadas, casi siempre fue clave para este Huracán. La
obtención de la Super Copa Argentina fue en gran parte gracias a él. Su
presencia bajo los tres palos fue siempre tranquilizadora para el Globo y
motivo de preocupación para los rivales.
Giordano (8 partidos jugados, 10 goles recibidos): Dado el debut para el olvido del año pasado, cuando le tocó
reemplazar a Marcos Díaz no fue recibido con entusiasmo, pero en poco partido
logró revertir la imagen y fue figura en varios de ellos. Se convirtió en una
garantía para cunado Marcos no estaba en condiciones.
Mancinelli (35 partidos, 2 goles): El punto más alto de la defensa en la etapa de Domínguez como DT. A
principio de año tuvo buenos partidos, pero en ocasiones se vio condicionado
por jugar de lateral, tarea que desempeñó correctamente pese a no ser su
posición. Su nivel decayó con el de la defensa hacia mitad de año. Le jugó muy
a favor volver a la zaga central luego del retiro de Domínguez. Sus cabezazos
fueron decisivos para defender el área quemera.
Eduardo Domínguez (25 partidos, 3
goles): Su rendimiento fue de mayor a menor. Al principio cumplió
correctamente con su tarea defensiva, siendo clave en algunos partidos por
copa. Con el correr de los partidos fue perdiendo firmeza y dejó de coordinar
los movimientos con su compañero de zaga. Hacia el final del ciclo Apuzzo ya
había dejado de ser una garantía en el fondo.
Nervo (48 partidos): No sólo es el
futbolista que más partidos jugó, también fue el más regular. En los peores
momentos de la era Apuzzo fue el menos malo de la defensa. Se complementó muy
bien con el Domínguez de las primera fechas, y conformó una de las mejores
zagas centrales que tuvo Huracán los últimos años junto con Mancinelli. Por
otra parte, es para destacar el liderazgo anímico que asumió al hacerse cargo
de la cinta de capitán.
Echeverría (17 partidos): Sin
consolidarse nunca como titular, fue una fija en el equipo alternativo cuando
Huracán jugada por copa y torneo la misma semana. No cometió errores groseros
pero tampoco se destacó por aportar solidez a la defensa. En un plantel
demasiado corto, fue lo mejorcito de lo que había en el banco de suplentes.
Balbi (33 partidos): Tuvo un
comienzo excelente. Le tocó reemplazar a un Arano lesionado y se ganó la titularidad
enseguida cuidando su banda como hacía un tiempo no se veía en Huracán. Su
nivel decayó hacia la mitad del torneo y le costó recuperarlo con Domínguez
como DT, alternando la titularidad con Arano. En los últimos partidos volvió a
ser indispensable.
Arano (11 partidos): A la vuelta
de su lesión tuvo que disputar la titularidad con Balbi. El balance no es
positivo, se mostró lento de reacciones y sus incursiones en el ataque muchas
veces dejaban la banda desprotegida. Sus errores debieron ser cubiertos por los
centrales, aunque en los últimos partidos mostró una mejoría.
Sotelo (9 partidos): Le tocó
formar parte del equipo alternativo cuando Arano estaba lesionado pero nunca
estuvo a la altura de las circunstancias. Fue relegado de su puesto de 3
suplente cuando Chiche volvió a jugar.
San Román (22 partidos): Su
llegada fue un soplo de aire fresco para un sector de la cancha que no había
sido cubierto en todo el torneo por un jugador que fuera 4 de raza. Tuvo
partidos muy buenos y partidos malos, en los que complicó por sus subidas al
ataque y sus intervenciones a destiempo. Su nivel creció en los últimos
encuentros.
Vismara (42 partidos): Fue el
pilar del equipo. Los mejores partidos de Huracán coincidieron con los
excelentes rendimientos de la Bruja. Fue una ayuda indispensable para los
centrales. Además de destacarse en el trabajo defensivo, fue importante, aunque
no de manera tan regular, para generar juego adelante, aportando pausa y
criterio en el manejo del balón.
Villarruel (24 partidos, 1 gol): Tuvo partidos muy buenos en el primer tercio del año. Hubo una
interesante sociedad con Vismara, pero perdió nivel con el correr de las
fechas. Una lesión y la llegada de Bogado le quitaron la titularidad. Cuando le
tocó volver después de casi tres meses sorprendió por su mal rendimiento, quizá
producto de esa falta de juego.
Bogado (23 partidos, 4 goles): Llegó a un Huracán que todavía no tenía claro hacia donde quería ir
y se transformó en muy poco tiempo en titular indiscutible. Siempre a la sombra
de Vismara, hizo un trabajo de hormiga tanto en la defensa como en el ataque,
donde se destacó un poco más que la Bruja. Sus errores pueden contarse con los
dedos de una mano.
Gallegos (15 partidos): Rindió
mejor cuando le tocó entrar que cuando fue titular. El balance no es bueno, no
supo dar seguridad con su juego.
Bruna (8 partidos): Su año fue
malo. Las pocas veces que le tocó jugar, reemplazando a los mediocampistas
titulares, no fue generador de juego ni obstáculo para los rivales.
Distéfano (15 partidos, 2 goles): Sin mucho, fue el más regular del banco de suplente. Fue una buena
alternativa a la hora de realizar los cambios y detrás de sus intervenciones se
vio una cabeza inteligente.
Moreno y Fabianesi (17 partidos):
Se podría decir que se trató de un jugador invisible, que no contó con el peso necesario
para portar en un mediocampo con poco recambio. En caso de irse del club, se va
sin dejar huella.
Toranzo (42 partidos, 6 goles): Tuvo un año con muchos altibajos, pero en sus buenos partidos
demostró que el ataque de Huracán, bajo su batuta, es mucho más peligroso. Su
creatividad y paciencia a la hora de armar juego sirvieron para contrarrestar
el vértigo de Romero Gamarra o Espinoza. Cuando Pato tuvo malos partidos, se
notó.
Montenegro (26 partidos, 3 goles): El Rolfi es un jugador polémico. Dio argumentos tanto para sus
defensores como para sus detractores. Tuvo una etapa en la era Domínguez en la
que mostró lo que en algún momento fe, con criterio e inteligencia para abrir
los caminos adelante, asociándose con Toranzo. Pero también fueron muchos los
partidos en los que Huracán perdió con su lentitud y falta de reacción. Quizá
con un estilo de juego más pausado se podría haber aprovechado más su
experiencia.
Romero Gamarra (25 partidos, 1 gol): Titular en el equipo de principios de año, tuvo partidos muy buenos,
en los que generó jugadas y se encargó de dar el último pase. La delantera del
Globo daba que hablar con su presencia en esa primera etapa. Con el correr de
las fechas perdió la titularidad y le tocó sumar entrando desde el banco. Sus
malos rendimientos coincidieron con la falta de juego colectivo del equipo.
Todavía le falta madurar para encontrar la regularidad.
Espinoza (29 partidos, 6 goles):
Cristian fue un futbolista de jugadas. Su rendimiento sufrió muchos altibajos.
Le tocó pagar en los segundos tiempo la velocidad a veces excesiva con que
jugaba los primeros. Sin embargo, supo convertirse en un dolor de cabeza para
sus marcadores, y con tocar la pelota tres veces fue capaz de definir partidos.
Su juego profundo lo convirtió en el socio ideal de Abila.
Torassa (25 partidos, 3 goles): No fue un jugador de partidos brillantes, pero en los peores
momentos de Huracán fue lo mejor del equipo. Su mayor virtud estuvo en la
velocidad para superar a los rivales. La vuelta de Espinoza a la titularidad lo
relegó al banco. Dio la sensación de que le quedaron cosas para entregar a este
equipo.
Puch (10 partidos, 1 gol):
En el poco tiempo que llegó a jugar, revolucionó al equipo. Fue un jugador
rápido, picante, muy difícil de marcar para sus rivales. Perdió un poco cuando
debió compartir cancha con Espinoza, por ser jugadores de perfiles parecidos.
Hubiera sido interesante verlo más tiempo en Huracán.
Abila (44 partidos, 18 goles): Wanchope es un jugador muy particular. Es capaz de ganar partidos él
solo usando su cuerpo para abrir espacios en la defensa rival. Puede
convertirse en un delantero gambeteador y asistidor. Mete las más difíciles.
Pero, siendo Huracán un equipo construido alrededor de su centrodelantero,
cuando Abila jugó mal el Globo salió perdiendo. Hubo ocasiones en las que
Wanchope desapareció por completo, además de los constantes off-sides en los
que cayó. Con sus errores y sus aciertos, fue el goleador del equipo. Fue
protagonista.
Borghello (8 partidos, 1 gol): Al 9 suplente le faltó lo que todo centrodelantero debe hacer, el
gol, perdiéndose jugadas de lo más insólitas.
Miralles (8 partidos): Tuvo un
partido muy bueno contra Sarmiento, en el que pareció ser un delantero astuto y
asistidor, pero todo se quedó en promesa.
Los demás futbolistas que
participaron durante este 2015 (Marinelli, Zaragoza, Carrera, Risso, Robledo,
Nieto, Campana y Gil Clarotti) jugaron muy poco tiempo para realizar un
análisis de sus desempeños.
CeciQuemera