El de Huracán no fue un partido
extraordinario, pero con mucho amor propio le ganó a un Defensor Sporting que
tuvo poco para dar, sin llegar a desesperarse demasiado cuando las cosas no
salían. Cumplió y quedó bien parado para la revancha en Uruguay.
Huracán siempre fue más, dejando
que Defensor se acercara más o menos en los diferentes momentos del partido.
Trató de arrollar al rival, pero precisamente esa falta de pausa le jugó en
contra. Lo mejor del Globo ocurrió cuando Romero Gamarra y Espinoza tuvieron la
pelota bajo sus pies, aunque en varias ocasiones pecaron de apresurados.
Huracán pudo haber empezado ganando entonces, con un claro penal no cobrado
sobre Miralles, y Defensor Sporting casi no pisó el área de Marcos Díaz.
El Globo salió a arriesgarse un
poco más en el Segundo Tiempo, y por un largo rato tuvo todo el control del
juego. Defensor Sporting se recluyó en su campo y se limitó a lanzar
esporádicos contragolpes, que pudieron haber terminado en gol de no haber sido
por las manos salvadoras de Marcos Díaz. Huracán estuvo más ordenado que en el
Primer Tiempo, liderado por Bogado, que había tenido una floja primera parte,
pero sobre todo por Vismara. Los minutos corrían y la pelota no entraba, pero
Wanchope se encargó de inclinar la balanza para el lado de Huracán. A los 33
minutos, Espinoza, después de desparramar a su marcador, envió un muy buen
centro que Abila, de cabeza, mandó a guardar a la red. Defensor salió entonces
a buscar el empate, pero nada pudo hacer.
Con sus carencias y sus excesos,
Huracán fue claramente superior. Ganó porque no dejó que Defensor Sporting se
pudiera cómodo en la cancha. Ganó porque, con los minutos, bajó el ritmo
frenético que llevaba desde el principio del partido, siendo el gran
responsable de esto Vismara. Ganó porque Espinoza y Vismara volvieron a ser esa
pareja explosiva que preocupa a los rivales. Ganó porque Marcos Díaz se agrandó
bajo los tres palos y atajó las pocas pero buenas jugadas que generó Defensor.
Se notó la ausencia de Toranzo y Montenegro, sobre todo porque Miralles no
gravitó tanto como en el partido pasado y porque Romero Gamarra no supo cómo
detener la pelota y pensar más el juego. Especialmente en el tercio central del
partido, Huracán fue un equipo con poca incidencia en la mitad de la cancha, a
lo que contribuyeron bastante las líneas cada vez más compactas del equipo
uruguayo. Aunque es bueno constatar que se puede ganar aún sin esas piezas, es
tranquilizador saber que para la revancha, Toranzo va a poder participar.
Huracán tiene ganas de seguir
haciendo historia y está a la altura de las circunstancias. A un punto de
salvarse definitivamente del descenso en el plano local nada indica que el
sueño sudamericano se tenga que acabar antes de tiempo.
CeciQuemera.

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