Por primera vez en sus casi 107
años de vida, Huracán está entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana.
Con temple, con gallardía, quizá sin tanto juego, sobre todo al principio, el
Globo se trajo el empate en un partido complicado, y clasificó a la semifinal
para seguir haciendo historia.
Defensor Sporting salió con todo a
buscar el gol. Tratando de entrar por las bandas, dio la sensación de que tenía
el control del partido, pero las mejores jugadas fueron del Globo, de
contragolpe. De todas formas, Huracán se mantuvo muy atrás gran parte del
Primer Tiempo, a lo que contribuyó la buena presión del rival. Defensor
complicó, sobre todo, de tiro libre, aprovechando la gran cantidad de faltas
que cometió Huracán. Hacia el final, el Globo recuperó el balón y bajó el ritmo
del partido a su gusto.
Una vez más, en el Segundo Tiempo,
el principio fue todo del equipo uruguayo, pero esta vez la supremacía le duró
poco. Con más autoridad, Huracán se hizo de la pelota y se dedicó a enfriar el
partido lanzando ocasionales contraataques que pudieron haber abierto el
resultado. A medida que el final del encuentro se acercaba, Defensor Sporting
empezó a desesperarse, y no pasó mucho hasta que un vertiginoso ida y vuelta se
hiciera presente. El Globo terminó el encuentro con el corazón en el cuello.
No estaría errado quien dijera que
Huracán le debe este partido y gran parte de la clasificación a Marcos Díaz. El
arquero del Globo fue figura, atajando pelotas que todo el mundo veía en la
red. Es cierto que Espinoza y Abila tuvieron un partido picante adelante. Es
cierto que Toranzo y Bogado fueron indispensables para que Huracán controlara
el juego en la segunda parte. Es cierto que Vismara, aun sin sumar mucho en la
creación, fue un bastión de la defensa. Es cierto que Nervo y Mancinelli se
dedicaron todo el encuentro, y casi siempre bien, a arreglar los errores de los
laterales. Pero las atajadas de Marcos Díaz le dieron vida al Globo; en el
Primer Tiempo, para no darle esperanzas a Defensor Sporting, en el Segundo
Tiempo, para que las ilusiones Quemeras no quedaran truncadas en el final.
Nunca es un mal momento para repetir que el arquero de Huracán parece de otro
planeta.
Este equipo no se caracteriza por
ese juego atildado y armonioso que está en la identidad del Globo. Pero eso no
quita en lo absoluto nada de mérito. En estos 180 minutos de cuartos de final,
Huracán mostró lo letal de su delantera, la solidez del mediocampo, la
fortaleza de la defensa, y hasta dejó que el arquero se luciera cuando las tres cosas anteriores no
dieron resultado. Hay razones para mirar hacia delante con una sonrisa.
CeciQuemera.

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