Se sabía que el partido no iba a
ser fácil. Independiente Santa Fe hizo lo que vino a hacer y neutralizó todos
los caminos que Huracán podría haber usado para complicarlo. El Globo no fue
capaz de conseguir una mínima ventaja de cara a la revancha, y tendrá que ir a
Colombia a cerrar la serie con los dientes apretados.
El momento de Huracán fueron los
primeros 15 minutos del partido. Salió a arrasar, y por un buen rato pasó por
arriba a Independiente. Con juego asociado y un Espinoza picando tuvo su mejor
rato, pero no supo coronarlo con un gol. De a poco, el visitante se fue
acomodando en la cancha y, aunque al principio se limitó a cortar el juego del
Globo, logró asumir cierto protagonismo. Con el correr de los minutos, Independiente
mejoró al mismo tiempo que Huracán perdía claridad en su juego.
El Globo salió al segundo tiempo
un poco mejor que como había terminado el primero. Fue a buscar el gol con
insistencia, pero Independiente se hizo fuerte en la defensa, sobre todo por
arriba. Aunque el equipo colombiano se dedicó a resguardar el empate, por
momentos logró complicar a la defensa Quemera, condicionada por las amarillas.
Hacia el final, lo de Huracán fue más voluntad de ir a buscar el gol que ideas
para conseguirlo.
El desarrollo del partido y el
resultado final se dio por la combinación de los errores propios y los aciertos
del rival. Independiente Santa Fe estuvo muy firme a la hora de rechazar los
pelotazos del Globo, pero no fue tan sólido cuando Huracán intentó llegar por
abajo, sirviéndose de las subidas de San Román. Allí está la clave para quebrar
la defensa colombiana. La altura de los centrales hizo casi imposible que
Wanchope bajara las pelotas que le llegaban. A pesar de esto, Abila tuvo tres
oportunidades para marcar, que se fueron muy arriba. La falta de juego
colectivo en Huracán tuvo que ver también con que Bogado y Vismara no se
encontraron en la cancha. La Bruja tuvo un primer tiempo muy flojo y Bogado no
apareció demasiado en el segundo. A esto se le sumó la desorientación de
Toranzo y la lentitud de reacción de Montenegro, que suelen ser los encargados
de la generación de creatividad adelante, además de la nula participación de
Espinoza después de ese primer cuarto de hora en el que no dejó tranquilo a su
defensor.
Quedan noventa minutos para jugar.
En la altura de Bogotá y sabiendo lo duro que es el rival, Huracán no tiene
precisamente viento de cola. Pero este equipo se caracteriza desde hace un
tiempo por agrandarse en las difíciles. Todavía no hay nada definido, ni mucho
menos. Huracán tiene con qué salir a pelearla.
CeciQuemera.

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