lunes, 2 de noviembre de 2015

Quilmes 2-1 Huracán



Huracán se la complica solo. Podría haber aprovechado el envión de haber pasado a la semifinal de la Sudamericana y haber entrado a la Libertadores 2016. Podría haberse sacado de encima el lastre de la amenaza del descenso. Podría haber tenido una tarde de festejo. Pero hizo un partido malo en el Primer Tiempo, y uno lleno de desesperación en el segundo y todo quedó en la nada.

El Primer Tiempo fue mediocre para los dos equipos. Ni Quilmes ni Huracán estuvieron precisos, aunque el local jugó un poco más adelante. El Globo se dedicó a hacer tiempo y tirar pelotazos sin sentido hacia una delantera que, sin Wanchope, no preocupó nunca en la primera parte. Quilmes tampoco mostró demasiado. La única que tuvo fue la del gol, cuando un mal cierre de Mancinelli dejó a Bieler para que limpiara la marca de Nervo con destreza y rematara al arco.

El gol logró que Huracán se metiera en el partido. Tarde, ya en el Segundo Tiempo, tuvo un poco más la pelota y generó algunas jugadas interesantes. De a poco, sin mucho, empujó a Quilmes contra su arco. El golazo de larga distancia de Montenegro le devolvió la vida a Huracán, pero la alegría le duró demasiado poco. Una falta de Mancinelli en el área, que le costó la quizá exagerada expulsión y el penal, volvió a dejar a Huracán abajo en el marcador. Ya no hubo manera de recuperarse. Con uno menos y la presión por el empate, el Globo perdió la poca precisión que había encontrado y en los últimos quince minutos se limitó a lanzarse hacia el arco rival sin muchas ideas.

A Huracán le jugó en contra no contar con el equipo titular en su esplendor. Las ausencias de Vismara y Abila dejaron al mediocampo y la delantera desnudos. El Globo tardó demasiado en meterse en el partido, y cuando lo hizo le faltó la pausa y el criterio que la Bruja suele darle. Bogado no pudo cargar solo con el peso de la creación (Villarruel casi no apareció), y aunque Montenegro y Toranzo, cuando entró, trataron de hacer algo tampoco tuvieron un gran partido. Como si fuera poco, las pocas jugadas buenas que el equipo logró hilar fueron desperdiciadas o mal definidas por Miralles y Gil Clarotti, que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Quilmes no fue especialmente insistente en sus ofensivas, pero Huracán no fue capaz de contenerlo, siendo sus puntos débiles, como nunca, los centrales.

El Globo dependía de sí mismo. Un punto le alcanzaba para olvidarse definitivamente de la sombra del descenso, pero no le dio la importancia necesaria al partido, ni con el equipo presentado ni con el juego mostrado. El jueves toca jugar uno de los partidos más importantes de la historia de Huracán, pero no podrá dedicarse por entero a ella. Sigue teniendo otras obligaciones apremiantes.

CeciQuemera.

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