viernes, 6 de noviembre de 2015

River 0-1 Huracán



Huracán habló adentro de la cancha. Mucho se dijo durante la semana, en boca de propios y extraños, y el Globo respondió haciendo un partido muy inteligente, casi sin mostrar puntos flojos en su rendimiento. Ganó y dejó una imagen muy sólida de cara a la revancha, aun cuando todavía no haya asegurado su permanencia en Primera.

Aunque el partido pareció empezar parejo, poco a poco se empezó a notar la superioridad de Huracán. No tenía tanto la pelota como River, pero era más criterioso en la presión y en la generación de juego. El gol llegó rápido. A los 14 minutos, Montenegro filtró un pase hacia el área que Espinoza metió al arco casi de casualidad aprovechando un mal cierre de Casco. Huracán se asentó cada vez más en la cancha y, sin tener mucho la pelota, bloqueó el juego de River hasta el punto de lograr que Marcos Díaz casi no tocara el balón.

Apurado por el reloj y el resultado, River salió a buscar el empate. Huracán ya no presionó en el medio y retrasó un poco sus líneas, pero en ningún momento pareció un acto de desesperación. Al contrario, el equipo sabía lo que hacía y asumió el riesgo de limitarse a lanzar contados contragolpes estando un solo gol arriba. Los cambios fueron netamente defensivo, y el Globo se fue acomodando en su posición frente a un River cada vez más frenético. De todas formas, al final Huracán pudo haberse ido con una alegría más con un remate de Wanchope que pegó en el travesaño.

El partido de Huracán fue redondo. Las cosas le salieron como quería en casi todos los aspectos y provocó que la imagen de River fuera bastante pobre. El equipo fue precisamente eso, un equipo, tanto a la hora de atacar como de defender. El gol de Espinoza, además del error del defensor, fue mérito de esa presión colectiva que Huracán venía ejerciendo, además del pase magistral de Montenegro que tuvo una gran actuación. Sin embargo, y más allá de las buenas intervenciones de Toranzo, más allá de que Espinoza enloqueció a sus marcadores, más allá de la astucia de Wanchope para enfriar el juego, más allá de todo eso, la gran protagonista fue la defensa. Mancinelli, Nervo y Vismara tuvieron un partidazo. Se cansaron de rechazar los ataques de River, sin desesperarse, con firmeza y autoridad. San Román no tuvo un buen rendimiento, pero sus errores fueron bien cubiertos casi siempre. Como si fuera poco, hasta Marcos Díaz no quiso perder la costumbre y pudo lucirse en las que River fue más incisivo.

Atribuirle esta victoria a la mística copera del Globo de los últimos tiempos sería restarle mérito al equipo. Huracán hizo un partido casi perfecto. La frutilla del postre hubiera sido el gol que se perdió Abila al final. Así y todo, hay poco para reprochar. Sólo queda esperar a que esto se repita el lunes frente a Belgrano, para poder entonces encarar la revancha de esta semifinal con la cabeza más tranquila.

CeciQuemera.

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