lunes, 23 de mayo de 2016

Lanús 1-3 Huracán



Este equipo tuvo el cierre de semestre que merecía. Ganando. Superando claramente al equipo que más puntos sacó en el torneo. Disfrutando de cada uno de sus jugadores, los que se quedan y los que partirán. Demostrándole a todo el fútbol argentino, en este partido en particular y en los últimos cuatro meses en general, que Huracán es enorme y siempre tiene algo para decir.

Lanús venía a cumplir con la última fecha, ya clasificado a la final de este atípico torneo, pero no esperaba que Huracán lo pasara por arriba. El Globo tardó un rato en acomodarse, pero nunca le cedió espacios al rival. El primer gol llegó a los 11, cuando Bogado tomó el rebote de un tiro libre y clavó la pelota en el ángulo desde afuera del área.  A partir del pie de Montenegro y el buen criterio de Bogado el Globo empezó a quitarle la pelota a Lanús, dejándolo sin herramientas. Empezó a justificar la vitoria. A los 28 minutos el arquero Ibáñez salió muy mal dejándole la pelota a Wanchope solo que vacunó sin pensarlo demasiado. Huracán ganaba cómodo y bien, casi sin dejar que Lanús molestara a Marcos Díaz.

El local apretó un poco el acelerador al inicio del segundo tiempo. Después de insistir por unos cuantos minutos, a los 19 forzó el error en la defensa quemera y tiró un buscapié que Nervo empujó a la red descolocando a Marcos. Parecía que Lanús se acercaba al empate, pero a los 27 apareció Ramón Abila recibiendo un gran pase de Fritzler para liquidar el asunto después de un enganche y un remate de zurda. Las cosas volvieron a su sitio. Huracán recuperó la pelota, la hizo circular y la mantuvo lejos de los pies granates que, como pocas veces les pasó en el torneo, se tuvieron que quedar mirando cómo los superaban.

Huracán fue un equipo serio, contundente. Se armó prolijamente desde el mediocampo. Bogado, además del golazo que metió, se encargó de acomodar las fichas de la mitad para adelante, muy bien acompañado por el Rolfi. Fritzler ordenó las posiciones atrás, siempre con la figura de Mancinelli resguardándole la espalda con mucha solidez. El equipo funcionó muy bien incluso cuando González no sumó nada a la creación de juego y la defensa tuvo algunos errores, como el puntual de Nervo en el gol, y ciertas indefiniciones de Balbi para marcar. Mención aparte para el gran Wanchope Abila, que volvió a romperla como nos tuvo acostumbrados durante todo este tiempo, aprovechando los errores rivales y generando espacios donde no parecía que los hubiera. Su partida es casi un hecho y Huracán va a extrañarlo mucho. Interesante partido también de Espinoza (¿seguirá en el Globo?) y de Romero Gamarra.

Con la cabeza en alto y el pecho inflado de orgullo, este Huracán terminó el semestre sin ganar nada pero dejando a la hinchada un sentimiento de gratitud inmenso. Como en este partido con Lanús, jugó siempre hasta el final, poniendo lo mejor de sí sobre todo en los momentos que las cosas parecían no salir, haciéndose grande a partir del trabajo en grupo. Ahora toca el merecido descanso. Los jugadores pueden irse tranquilos a casa.

CeciQuemera

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