Huracán cerró la seguidilla de dos
encuentros por semana desde fines de febrero con un empate un poco pálido frente
a Boca, que jugó a media máquina por guardar jugadores para la Libertadores.
Estuvo cerca del gol varias veces pero se tuvo que quedar con las ganas y
conformarse con un punto que dejó cierto sabor a poco.
El partido fue parejo. En la
primera parte los equipos se prestaron la pelota. Huracán tuvo ratos de buen
fútbol, el balón circuló y Boca lo vio pasar sin llegar a tocarlo. Sobre todo a
partir de los pies de figuras importantes como Montenegro y González, el Globo
se acercó al arco rival. Esta vez, Abila no apareció y la responsabilidad
recayó en Espinoza, que participó mucho pero siempre falló en el remate final.
Aunque los momentos de superioridad de Huracán no se extendieron demasiado en
el tiempo, Boca casi no llegó a Marcos Díaz por el buen trabajo atrás.
El segundo tiempo fue más de ida y
vuelta. El juego de González y el Rolfi se diluyó y eso se notó en la creación.
Sin pausa en el medio, el Globo buscó a Wanchope con corridas por las bandas o
pelotazos no muy bien orientados. Boca se dedicó a avanzar de contra (en el
primer tiempo ya le habían anulado un gol por un off-side finísimo que no fue), aprovechando los espacios que Huracán dejaba en los laterales.
Una vez más, en ambos lados faltó definición para culminar las jugadas.
El rendimiento del Globo fue de
mayor a menor, tanto pensando en el transcurrir del tiempo como en el lugar que
ocuparon los jugadores en la cancha. La defensa, especialmente los centrales,
tuvo un partido impecable y Marcos Díaz casi no tuvo que tocar la pelota. En el
aspecto defensivo también estuvieron muy bien parados Fritzler y Bogado y por
momentos González también se sumó a esa tarea. De mitad de cancha hacia
adelante las cosas no salieron tan bien. En el primer tiempo, la buena
circulación del balón le dio protagonismo a Espinoza y Abila pero su juego no
se caracterizó precisamente por la puntería a la hora de patear. En la segunda parte, Cristian aportó velocidad
aunque siempre faltó una presencia desestabilizadora en el área y Wanchope no
cumplió bien ese papel.
Que Huracán ya no pelee por nada
no significa que deba tomar su presente con ligereza. Sabiendo que
probablemente el año que viene va a haber varios descensos, seguir sumando
puntos es importantísimo. Este equipo siempre se destacó por ir para adelante y
por jugar con responsabilidad cada partido. No hay razones para pensar que vaya
a dejar de ser así.
CeciQuemera

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