En este partido el resultado fue
una simple anécdota. El regreso de Toranzo mucho antes de lo esperado después
de ese accidente que casi se lleva su vida fue merecido protagonista de un
encuentro que mostró a un Huracán con muchas ganas pero no demasiados recursos.
Como siempre, el Globo salió a
buscar el partido, pero Unión mostró más aptitudes para lograrlo. Con más
volumen de juego que Huracán, lo complicó aprovechando los huecos que dejaban
los laterales cuando subían al ataque. Pese a eso, el gol llegó del lado
quemero. A los 31 minutos, Espinoza remató de media distancia, la pelota se
desvió en un defensor y entró al arco. Huracán mejoró un poco después de eso,
sobre todo cuando Montenegro tuvo más participación. Pero la victoria parcial
duró hasta que Unión usó bien el punto débil del Globo: el lateral descuidado
de San Román dejó un espacio para que Malcorra enviara un buscapié que Riaño
empujó a la red.
La actitud de los equipos en el
segundo tiempo fue diferente. Unión se sintió cómodo con el empate y a partir
de eso Huracán tuvo mucho más la pelota. Sin estar muy iluminado, intentó
romper el fondo tatengue usando la velocidad de Espinoza y buscando ese faro guía
que es la presencia de Abila adelante. Trató de sumar juego con el ingreso de
González, y más tarde con la emocionante vuelta del Pato. Las mejores del Globo
llegaron en esos últimos 15 minutos, pero el fondo de Unión estaba bien parado
y a la delantera de Huracán le faltó un poco más de astucia.
Lo mejor de Huracán se vio cuando
los que tratan bien a la pelota tuvieron protagonismo. Especialmente en el
primer tiempo, Montenegro fue esa vuelta de tuerca que el Globo necesitó para
desequilibrar, aunque apareció poco. Lo mismo sucedió en la segunda parte con
González y, sobre todo, Bogado, que propuso mucho pero definió poco. Ese afán
por encontrar a Wanchope arriba muchas veces hizo que se saltearan espacios en
el medio y se terminara recurriendo al previsible pelotazo frontal. Espinoza no
tocó tanto la pelota pero fue una alternativa para abrir la cancha y Romero
Gamarra sólo mostró chispazos. Atrás, como nos tienen acostumbrados, Fritzler y
los centrales estuvieron firmes. Fueron los laterales quienes dejaron
demasiados espacios cuando se sumaron a la tarea ofensiva. Por último, no se
puede dejar de mencionar el gran regreso de Toranzo. Se involucró en el juego
apenas ingresó y hasta tiró algunos lujos que advierten que está más preparado
que nunca para volver a brillar en el equipo.
A esta altura, afuera de todo y
sin posibilidades de nada, es natural que la atención de Huracán esté puesta en
el futuro. Saber que podrá contar con el Pato, y en algún momento también con
Diego Mendoza, es una muy buena noticia pero hay otros aspectos (como el rumbo
que tomará Abila) que presentan dudas. De momento, y pensando en la próxima
temporada, lo importante es no seguir relegando puntos.
CeciQuemera

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