domingo, 24 de abril de 2016

San Lorenzo 1-0 Huracán



Esta vez no pudo ser. Huracán no tuvo suerte y San Lorenzo convirtió en una de las pocas jugadas claras que generó. Haciendo un papel muy digno, jugando su partido número 17 en dos meses, el Globo estuvo a muy poco de meter gol en varias ocasiones, pero la buena estrella no estuvo de su lado.

Los nervios de San Lorenzo le jugaron a favor a Huracán al principio del partido. Mucho más ordenado y sereno incomodó al rival durante un buen rato del primer tiempo. Tuvo dos clarísimas, una a segundos de empezar el partido, con un remate de González que se fue a centímetros del ángulo. La otra, también de González, culminó con la pelota picando en la línea y saliendo. El ciclón mejoró después de la media hora de juego pero no pudo sacar ventaja.

En el segundo tiempo Huracán se quedó. Fuera por el cansancio o porque San Lorenzo lo obligó a hacerlo, el club de Parque Patricios esperó en su campo, aunque dejando espacios que le serían fatales. A los 14 minutos un centro atrás desnudó la defensa quemera. Intentando sacarla, Mancinelli la empujó al arco y Blandi terminó de meterla. El Globo salió a buscarlo, llevándose por delante a un San Lorenzo que decidió defenderse y probar de contra. Huracán tuvo muchas pero poco claras. El final fue emocionante. Penal errado por Ortigoza (después de una mano de Bogado, que debió irse expulsado) y penal evidente no cobrado de Caruzzo sobre Ábila. El empate no hubiera sido para nada injusto.

Las ausencias de Fritzler y Montenegro fueron clave. Aun en los mejores minutos del primer tiempo, al Globo le faltó pausa, le faltó pensar las jugadas, le faltó no atropellarse frente a un San Lorenzo que por momentos se mostró incómodo. Los dos goles que se perdió González fueron producto de la mala fortuna y no de la impericia del mediocampista. Tanto él como Bogado fueron la carta fuerte del equipo en la primera parte. En la segunda, el apuro pudo más que la cabeza. Huracán fue protagonista casi desde el gol de San Lorenzo hasta el final, pero no fue capaz de concretar. Se apeló mucho al pelotazo frontal, aunque también hubo mérito en los volantes de marca rivales. Es para destacar el gran rendimiento de Marcos Díaz tapando las pocas pelotas claras que tuvo San Lorenzo (nada que hacer en el gol) y la garra de Bogado que, más allá de equivocarse en el penal, fue lo más sólido de la cancha.


Huracán terminó el partido con la cabeza en alto, pero la bronca queda porque se pudo haber empatado e incluso ganado. Sin embargo, ahora lo importante es mirar hacia adelante. El martes el Ducó será una fiesta cuando el Globo juegue el partido de ida por los octavos de la Libertadores. Todavía queda mucha historia por escribir.

CeciQuemera

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