Huracán pudo quedarse con todo.
También pudo quedarse sin nada. Se terminó quedando con un poco. Tenía todo
para ganarlo y, en parte por no aprovechar bien la gran cantidad de
oportunidades que tuvo y en parte por la gran actuación del arquero Guruceaga,
se tuvo que conformar con un empate que, de todas formas, sirve.
Peñarol necesitaba sí o sí los
tres puntos para mantener alguna chance de clasificar a octavos y eso se notó
en el juego. Sin quitarle todo el protagonismo a Huracán, en la primera parte
fue más peligroso. El Globo no estuvo muy fino y eso contribuyó a que Peñarol tuviera
las más claras. A los 22, el visitante se quedó con uno menos: Nández vio la
roja por una dura falta sobre Bogado. Pese a la superioridad numérica, a
Huracán le costó encontrar los caminos y se dedicó a atacar de forma muy
previsible con pelotazos frontales a un Ábila muy bien marcado. Sobre el final,
el árbitro Ponce no cobró una clara mano de un defensor de Peñarol en el área.
En el segundo tiempo, Huracán tomó
las riendas del asunto. Sin demasiadas ideas pero con muchas ganas salió a
buscar el gol. A medida que pasaban los minutos el Globo se volvía más y más
insistente pero la defensa de Peñarol también se afianzaba cada vez más. Con
las líneas muy juntas, hacía casi imposible que la pelota se filtrara (tanto
por arriba como por abajo) hacia Wanchope. Huracán intentó con tiros de media y
larga distancia pero no estuvo preciso en la definición y el arquero de Peñarol
tuvo una noche extraordinaria. Para el final del partido quedarían más
emociones. En el minuto noventa, Montenegro metió un golazo desde afuera del
área, pero fue invalidado por un off-side de Ábila, que interfería en la visión
del arquero. Casi inmediatamente después, el mismo Guruceaga convertía de
cabeza, pero fue invalidado por una carga sobre Marcos Díaz. Ambas situaciones
se prestan para la polémica, pero el árbitro estuvo correcto en sus decisiones.
Cuando todo se acababa, Huracán se perdió una chance clarísima con el arco
vacío.
El Globo no supo ganarlo. Estuvo
setenta minutos con un jugador más y eso no se notó a la hora de generar juego.
La defensa de Peñarol era muy compacta y aun así Huracán seguía intentando con
centros no muy bien orientados. Faltó puntería tanto para esos casos como para
los remates desde afuera, sin olvidarnos de la gran tarea desempeñada por el
arquero rival. Montenegro no se sumó a la creación de juego y eso influyó. A
Huracán le faltó pausa; por momentos la intensidad de sus ofensivas hizo que se
atropellara y no tuviera tiempo para pensar lo que hacía. Quienes más se
destacaron fueron Fritzler y San Román. Cumplieron muy bien con sus
obligaciones en el ataque y en la defensa y por momentos aportaron un poco de
tranquilidad al juego. También es una buena noticia que el fondo de Huracán
volviera a responder. Mancinelli rindió como venía haciéndolo y Nervo parece
haber recuperado su nivel.
Huracán está a un punto de
clasificar a octavos. Incluso perdiendo tiene buenas posibilidades. Quizá
queden resquemores por el final que tuvo la participación del Globo en
Libertadores el año pasado. Pero esta vez es diferente. Este equipo tiene un
temple y una experiencia que el año pasado no tenía. Merece clasificar a la
siguiente fase y está en condiciones de hacerlo.
CeciQuemera

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