Se acabó la racha para el Globo.
Hizo un partidazo, digno de un equipo que (sorpresivamente o no) pelea por los
primeros puestos, pero el rival también juega. Atlético Tucumán estuvo a la
altura de las circunstancias y, aunque el encuentro pudo haber sido para
cualquiera de los dos, la victoria y la punta de la tabla se las quedó el
decano.
Huracán y Atlético se prestaron el
protagonismo. Ambos con buen manejo del balón, cada uno tuvo su rato durante la
primera parte. El decano por momentos fue más punzante, pero el Globo fue el
que tuvo más la pelota. El que se llevó la recompensa fue el local. A los 43,
el Pulga Rodríguez recibió una habilitación con la complicidad de Nervo y
Araujo que no lo detuvieron a él ni a su compañero. Marcos Díaz nada pudo
hacer.
Aunque estaba obligado por el
resultado, o quizá por eso mismo, el primer rato de Huracán en el segundo
tiempo fue poco consistente. Atlético Tucumán lo aprovechó y molestó con sus
ataques. A pesar de esto, y cuando no parecía que estuviera cerca, a los 25 el
Globo lo empató con un gol de González que, atento, tomó un desvío de un remate
de Montenegro. Los últimos veinte minutos fueron emocionantes. Huracán se
notaba exhausto, pero sacó fuerza de voluntad de algún lugar y siguió
insistiendo. Lo tuvo González nuevamente, lo tuvo Espinoza, lo tuvo Chacana.
Merecía largamente convertir pero Atlético Tucumán consiguió meter el gol de la
victoria aprovechando un mal achique de la defensa quemera cuando los minutos
se acababan.
Huracán está empezando a notar el
trajín de jugar dos partidos por semana desde mediados de febrero. En el primer
tiempo no pudo concretar. Manejó muy bien el balón con Bogado y González como
líderes del mediocampo pero faltó un poco más de chispa, además del hecho de
que Abila venía de una semana complicada por un cuadro febril. En la segunda
parte se empezó a notar el cansancio. La defensa (cuya franja derecha fue el
punto débil del equipo todo el partido) se mostró poco firme y dio menos
seguridad para que los de más adelante crearan juego. Además, el ingreso de
Miralles por Wanchope restó peso ofensivo. Sin embargo, lo que jugó Huracán
desde el empate hasta el segundo gol de Atlético es para destacar. Tuvo al
rival contra su arco casi todo el tiempo y solamente faltó meter el gol. En
este caso la falta de resto físico tuvo que ver con la imprecisión a la hora de
definir.
El Globo ya terminó el lunes pasado
de recuperar todos los partidos que faltaban del torneo, pero vuelve la
Libertadores y no hay espacio para el descanso. Salvo casos puntuales, no hay
suplentes fijos para las posiciones más importantes y más temprano que tarde
los jugadores empezarán a sentirlo. Este presente de Huracán es magnífico y
demandante. Habrá que encontrar la manera de acomodarse a él.
CeciQuemera

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