Huracán volvió a ganar. Y por la
Libertadores. Y quedo segundo en su grupo. Y todo eso sin jugar del todo bien.
Le alcanzó con reponerse en los momentos justos y vacunar cuando la situación
más lo requería. Goleó a pesar del cansancio que arrastra y, de momento, está
clasificado a los octavos de esta copa.
Aunque como nos tiene acostumbrados
Huracán salió a buscar el partido, el gol llegó del lado de Sporting Cristal. A
los 16, un pase filtrado por el lado derecho dejó a Silva para que gambeteara a
Mancinelli y rematara junto al palo. A partir de ahí, el Globo perdió la
claridad. A pesar de esto, Huracán no tardó mucho en encontrar el empate. A los
23, primero Romero Gamarra y después Chacana le dejaron la pelota en bandeja a
Abila que la metió sobre el arquero. Lo mejor del local se vio después de eso.
Tuvo varias jugadas a favor, una de las cuales derivó en el segundo de Wanchope
después de un pase de lujo de Montenegro. Pudo haber metido más goles, pero
cuando se acababa el primer tiempo, Calcaterra se encontró con un despeje débil
de Marcos Díaz y puso el 2-2.
El partido se complicaba para
Huracán. Por momentos hasta dio la sensación de que, cuando el físico no daba
mucho más, se conformaba con el empate. Pero no fue así. A pura garra, el
equipo volvió a sacar fuerzas de donde no tenía y metió los dos goles que le
aseguraron la victoria. El tercero fue de Romero Gamarra desde la medialuna del
área y después de un gran pase de Abila. El cuarto lo metió Miralles segundos
después de ingresar, cabeceando un tiro libre de Bogado. Y el equipo peruano ya
no supo revertir el resultado.
La diferencia fue exagerada, pero
al mismo tiempo es la recompensa que merecía el empuje de este equipo. La
seguidilla de partidos se nota en las piernas. Pero a Montenegro le alcanza con
aparecer dos veces para marcar la diferencia. La edad no pesa en el juego de González.
Mancinelli saca una atrás de otra. San Román sube a sumar en el ataque. Marcos
Díaz compensa y hasta hace que nos olvidemos del error en el segundo gol de
Sporting. Romero Gamarra, sin ser constante, preocupa a sus marcadores. El que
menos muestras da de cansancio es Wanchope, que con cada gol hace que el hincha
se pregunte qué va a ser de Huracán cuando ese mostro se vaya. Hasta Chacana,
que tuvo un partido bastante malo, hace el pase del primer gol. Más allá de las
falencias (la más importante fue la falta de juego en el medio), estos once
jugadores son un equipo y eso es lo que se termina reflejando en el resultado.
Los hechos señalan que Domínguez tendrá que elegir. Está estirando
demasiado el elástico. Se consiguieron estos tres puntos valiosísimos, pero la
merma en el rendimiento se viene notando en los últimos partidos. El calendario
sigue exigiéndole muchísimo al Globo y, más allá de la enorme cuota de coraje,
en algún momento el cuerpo dirá basta.
CeciQuemera

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