No es un mal resultado. Para nada
es un mal resultado. Hace poquito más de dos meses este mismo partido terminaba
con Atlético Nacional bailando al Globo. Esta vez, las cosas fueron muy
diferentes. Huracán se plantó con firmeza en el césped del Ducó y en ningún momento
dejó que el equipo colombiano lo pasara por arriba.
Durante gran parte del partido la
iniciativa fue del Globo. Los primeros 20 minutos fue a buscar el arco rival
con mucho entusiasmo. Pudo cortar los circuitos de juego de Atlético Nacional
antes de que inquietaran a la defensa y se lanzó enseguida al ataque sin pecar
de apresurado como en otras ocasiones. Poco a poco el visitante fue cobrando
más protagonismo, pero jamás como lo había hecho en aquel encuentro por la
etapa de grupos. Huracán siguió sin dejarlo llegar a posiciones de peligro.
En el segundo tiempo las cosas
cambiaron. El partido se hizo de ida y vuelta. Atlético Nacional trataba de
generar a partir de la posesión de la pelota y con tiros de larga distancia al
encontrarse con una defensa muy bien parada. Huracán apostó por la rapidez de
los de adelante. El juego fue parejo y costó sacarse diferencias. El Globo fue
el que tuvo más oportunidades, especialmente a partir del ingreso de Romero
Gamarra, pero sólo una de Miralles cuando se acababa el partido fue chance
concreta de gol. El resto de las veces, insistió con el pelotazo a Abila.
La clave del giro de 180 grados
que dio este equipo jugando contra un rival que hace poco lo superó con
claridad está en el mediocampo. Fritzler y Bogado se cansaron de quitar el
balón alrededor del círculo central y casi no tuvieron errores en todo el
partido. Por otro lado, especialmente en la primera parte, quien llevó la
batuta del ataque fue Mariano González que, pese a los 34 años, a veces parece
tener un cuerpo de 25. Incluso encontrándose un poco solo por los flojos
rendimientos de Montenegro y Espinoza (que se pasaron gran parte del tiempo
escondidos detrás de sus defensores), se las arregló para penetrar las líneas
colombianas. El mayor déficit del equipo fue abusar el pelotazo a Wanchope como
recurso principal. El delantero fue muy bien marcado por jugadores que lo
superaban notablemente en altura y se le hizo imposible ganar por arriba. Las
mejores jugadas de Huracán llegaron con la pelota por el piso. De cara al
próximo partido es algo que debe tenerse en cuenta. En la otra punta, en
cambio, pese a la falta de altura la defensa quemera siempre encontró la manera
de parar a los colombianos y Marcos Díaz casi no tuvo que tocar la pelota.
Huracán está más que vivo para ir
a definir la serie de visitante. Será difícil, pero estos jugadores jamás se
caracterizaron por amilanarse cuando las cosas se ponían más complicadas.
Tienen la cabeza preparada y lo ideal sería que este fin de semana no jugaran
por el torneo local para el que cuerpo también llegue en buenas condiciones. La
ilusión está intacta. No es imposible.
CeciQuemera

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