miércoles, 27 de abril de 2016

Huracán 0-0 Atlético Nacional



No es un mal resultado. Para nada es un mal resultado. Hace poquito más de dos meses este mismo partido terminaba con Atlético Nacional bailando al Globo. Esta vez, las cosas fueron muy diferentes. Huracán se plantó con firmeza en el césped del Ducó y en ningún momento dejó que el equipo colombiano lo pasara por arriba.

Durante gran parte del partido la iniciativa fue del Globo. Los primeros 20 minutos fue a buscar el arco rival con mucho entusiasmo. Pudo cortar los circuitos de juego de Atlético Nacional antes de que inquietaran a la defensa y se lanzó enseguida al ataque sin pecar de apresurado como en otras ocasiones. Poco a poco el visitante fue cobrando más protagonismo, pero jamás como lo había hecho en aquel encuentro por la etapa de grupos. Huracán siguió sin dejarlo llegar a posiciones de peligro.

En el segundo tiempo las cosas cambiaron. El partido se hizo de ida y vuelta. Atlético Nacional trataba de generar a partir de la posesión de la pelota y con tiros de larga distancia al encontrarse con una defensa muy bien parada. Huracán apostó por la rapidez de los de adelante. El juego fue parejo y costó sacarse diferencias. El Globo fue el que tuvo más oportunidades, especialmente a partir del ingreso de Romero Gamarra, pero sólo una de Miralles cuando se acababa el partido fue chance concreta de gol. El resto de las veces, insistió con el pelotazo a Abila.

La clave del giro de 180 grados que dio este equipo jugando contra un rival que hace poco lo superó con claridad está en el mediocampo. Fritzler y Bogado se cansaron de quitar el balón alrededor del círculo central y casi no tuvieron errores en todo el partido. Por otro lado, especialmente en la primera parte, quien llevó la batuta del ataque fue Mariano González que, pese a los 34 años, a veces parece tener un cuerpo de 25. Incluso encontrándose un poco solo por los flojos rendimientos de Montenegro y Espinoza (que se pasaron gran parte del tiempo escondidos detrás de sus defensores), se las arregló para penetrar las líneas colombianas. El mayor déficit del equipo fue abusar el pelotazo a Wanchope como recurso principal. El delantero fue muy bien marcado por jugadores que lo superaban notablemente en altura y se le hizo imposible ganar por arriba. Las mejores jugadas de Huracán llegaron con la pelota por el piso. De cara al próximo partido es algo que debe tenerse en cuenta. En la otra punta, en cambio, pese a la falta de altura la defensa quemera siempre encontró la manera de parar a los colombianos y Marcos Díaz casi no tuvo que tocar la pelota.

Huracán está más que vivo para ir a definir la serie de visitante. Será difícil, pero estos jugadores jamás se caracterizaron por amilanarse cuando las cosas se ponían más complicadas. Tienen la cabeza preparada y lo ideal sería que este fin de semana no jugaran por el torneo local para el que cuerpo también llegue en buenas condiciones. La ilusión está intacta. No es imposible.

CeciQuemera

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