Huracán está despierto. Responde y
les dice a los otros equipos de su zona que sigue vivo. El juego quizá no
acompañe tanto como hasta hace unas semanas, pero Wanchope sigue haciendo goles
y los demás aparecen para revertir las cosas que salen mal.
El partido se complicó casi desde
el vestuario. Antes de que terminara el primer minuto de juego, el árbitro
interpretó intencional una evidente mano de San Román en el área y cobró penal.
Ese gol no estaba en los planes, pero Huracán intentó reaccionar enseguida. A
los 10, después del rebote de un corner, Villarruel habilitó a Fritzler de
cabeza que, también de cabeza, la metió en el arco. Huracán era un poco más y
parecía estar cerca del segundo, pero fue de San Martín de larga distancia con
la complicidad de Marcos Díaz que vio cómo entraba a la red una pelota muy
débil. Una vez más el Globo estaba abajo en el marcador, pero esta vez la cosa
pintaba más difícil. Estaba desordenado y San Martín lo superaba. Sin embargo,
a los 35 apareció el golazo salvador de Abila, después de sacarse de encima a
dos defensores. Cinco minutos después, el goleador dijo presente de nuevo con
un cabezazo, poniendo al Globo adelante.
Aunque iba ganando, Huracán se
complicó en el segundo tiempo. Con la salida de Chacana, Miralles y Abila
(ingresaron González, Montenegro y Bogado) se quedó sin delanteros pero ese
cambio no se notó en el juego. Abusó del pelotazo y no aprovechó por completo
la gran cantidad de jugadores de buen pie que tenía en el medio. San Martín se
acercaba al arco de Marcos con intentos bastante poco claros pero en la otra
área Huracán tampoco era capaz de definirlo. El cuarto llegó cuando los
talentosos se juntaron: un gran pase largo de Bogado a González, un enganche de
Mariano en el área y la pelota en la red aunque el uno rival llegó a tocarla.
Pero allí no se acabó todo. Después de que el Globo perdiera oportunidades de
meter uno más, San Martín descontó a los 45. Finalmente, no tuvo tiempo para
empatarlo.
Le costó a Huracán. Con un equipo
que no contaba con todos los titulares, por momentos el transcurso del partido
se hizo difícil. Se notó en el mediocampo la falta del Rolfi y de Bogado. Se
notó en la defensa el cansancio. Y para colmo, en su partido número 100, Marcos
Díaz no tuvo una buena tarde. Pese a esto, el Globo fue justo ganador del
encuentro, y no sólo por la figura cada vez más brillante de Wanchope Abila. Fritzler,
volviendo de una lesión, tuvo un muy buen partido y, además de hacer el primer
gol, se encargó de ordenar el equipo cuando las cosas no salían. Montenegro,
Bogado, pero especialmente González sumaron a esa tarea con sus ingresos. El
equipo fue concreto, aunque pudo haber terminado con un resultado más abultado.
Faltó parar un poco la pelota para transitar los noventa minutos con mayor
tranquilidad.
Las alternativas son importantes
sabiendo que hay mucho camino por delante. Es interesante constatar que, sin
todo el equipo titular, el Globo rinde e igual da pelea. No sólo sigue ganando
partidos sino que además tiene el temple necesario para reponerse de
situaciones adversas y, como si fuera poco, mete varios goles por encuentro. Parece
que este Huracán todavía tiene cuerda.
CeciQuemera

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