La de Huracán es una derrota
difícil de explicar. El Globo venía con el envión de haber goleado al equipo
más difícil del grupo, pero no fue capaz de ganarle al que, hasta este partido,
sólo había sumado un punto. Llegó a Venezuela con el plan de superar a Mineros
desde el principio, y no supo qué hacer cuando fue Mineros el que lo superó.
Las cosas empezaron como Huracán
no lo imaginaba. Mineros entró decidido a disputar el protagonismo, y
sorprendió cuando llegó al gol apenas a los 9 minutos, cuando Valoyes cabeceó
solo un centro. El Globo no contaba con ese imprevisto y tuvo un largo lapso de
imprecisiones en el que desperdició mucho tiempo. Pudo recuperarse un poco,
pero nunca logró tranquilizarse del todo, y eso se vio en los numerosos
off-sides (que esta vez no fueron propiedad exclusiva de Ramón Abila) y en el
sorprendente mal rendimiento defensivo de Lucas Villarruel y Federico Vismara.
Mineros lo aprovechó, y a los 39, otra vez con Valoyes, usó los espacios que
Huracán dejaba en el fondo para ganar de contra.
Apuzzo puso toda la carne en el
asador realizando dos cambios furiosamente ofensivos, pero Mineros no se vio
preocupado por eso. Huracán mostró voluntad para ir a buscar el descuento, pero
los métodos se asemejaron a los de los peores partidos en el ascenso. Mineros,
sereno y envalentonado por el mal juego del Globo, cerró la goleada de contra,
esta vez con Acosta como autor del gol. Todavía quedaba media hora de juego,
pero el golpe fue demasiado para Huracán. Aunque intentó mostrarse digno e
incluso intentando alcanzar el milagro, no dio mucho más que antes. Mineros
decidió que era suficiente y tampoco buscó demasiado, aunque pudo haber llegado
el cuarto en alguna jugada aislada.
Teniendo al equipo titular
completo, hacía mucho que Huracán no jugaba tan mal El único que se salvó un
poco fue Marcos Díaz, que tuvo dos atajadas que, de haber sido acompañadas por
un buen partido colectivo, habrían sido fundamentales. La defensa fue un
colador desde el principio, especialmente el lado derecho, desde donde llegaron
los tres goles, y esto se acentuó con los cambios que, más que sumar volumen de
juego, amontonaron jugadores adelante y desequilibraron al equipo. El
mediocampo no administró pelotas propias ni frenó las ajenas. Adelante, el
único que molestó a la defensa de Minero, aunque sólo en el Primer Tiempo, fue
Edson Puch, que se fue perdiendo sobre todo con la sobreabundancia de
futbolistas en el lado derecho después de los cambios. A Abila el balón no le
llegó ni con pelotazos, y eso es lo más preocupante de todo. Apenas perdió el
control con el gol tempranero, Huracán se sumergió en una depresión
futbolística que pareció inexplicable comparada con el excelente encuentro de
hace apenas una semana contra Cruzeiro.
La parte racional de cada hincha le dijo que
este desenlace era el más probable, a priori, pero ese Don Quijote que todos
los Quemeros llevamos dentro hizo que nos esperanzáramos, quizá de más. Por
momentos, los resultados sumaron a eso, pero no alcanzó. Lo que genera algo de
descontento es que Huracán estuvo a tres puntos de clasificar, y no lo logró
más por errores propios que por méritos ajenos. Ahora es momento de empezar a
darle importancia al torneo local, y jugar el partido de la Super Copa. El
Globo está a tiempo de darle una alegría a su gente.
CeciQuemera.

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