Apurado por su posición
en el grupo y por su presente en el torneo local, Huracán jugó todo el partido
presionado. Pudo capitalizar eso en buena cantidad de jugadas ofensivas y un
gol, pero el nerviosismo terminó jugándole en contra y sólo pudo quedarse con
un punto. Queda el consuelo de saber depende de sí mismo para pasar a la
siguiente fase.
Las reglas del juego
quedaron claras desde el comienzo: Huracán iba a ir con todo a buscar la
victoria y Universitario no veía con malos ojos llevarse un punto de Parque
Patricios. Antes del gol, el Globo avisó con algunas jugadas en las que casi
siempre Abila fue protagonista. Fue precisamente de su mano que llegó el gol. A
los 34 minutos, Wanchope bajó una pelota de Patricio Toranzo, mal cerrada por
el defensor, y la mandó a guardar en el arco con autoridad. La felicidad le
duró poco. Huracán no tuvo tiempo para acomodarse a la tranquilidad de ser
líder temporal del grupo porque Suárez empató con una pelota filtrada entre la
defensa Quemera a los 39. El Globo reaccionó enseguida, pero el Primer Tiempo
no le dio más oportunidades.
Al comenzar el Segundo
Tiempo, se vio un Huracán ansioso, consciente de que los minutos corrían y
debía hacer algo. Empezó a soltarse de a poco, hasta que se hizo dueño absoluto
de la pelota. Al igual que en el Primer tiempo, inició una interesante tenencia
del balón cuyo protagonista destacado fue Federico Vismara, hasta tres cuartos
de cancha. A partir de ahí, la falta de definición (tanto en la última pegada
como en las intervenciones anteriores a ella) se hacía presente. Apuzzo realizó
tres cambios netamente ofensivos, a pesar de los cuales, la pelota se mantuvo
por fuera de los tres palos.
Esta vez, el tema no fue
la falta de recursos. Hubo una mejora con respecto al partido de hace tres
días, y es que hubo mayor tenencia del balón. Las malas decisiones a la hora de
hacer los últimos pases atentaron contra Huracán. Alejandro Romero Gamarra y
Edson Puch sobresalieron por todo lo que pudieron haber hecho y desperdiciaron.
Toranzo tuvo poco más que algunas pinceladas y Abila dijo con un gol que el
problema no es (sólo) él. Una vez más, la carta fuerte del equipo fue Vismara (bien
acompañado por Lucas Villarruel), que fue una barreta en el mediocampo y en
todo momento trató de generar hacia adelante. La defensa fue exigida en pocas
ocasiones, y en una de ella llegó el gol, producto de una desatención en un
cierre.
Huracán contó con el
equipo titular casi por completo (faltó Balbi), pero no pudo encontrar las
respuestas que buscaba. No hay necesidad de ir muy atrás para ver que este es
un equipo de ciclos anímicos: una victoria después de tanta irregularidad
podría darle el empujón para ubicarlo en la cima de nuevo. Pero hay que conseguirla.
CeciQuemera.

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