Sin necesidad de ser decididamente
superior, Boca derrotó a Huracán con contundencia. Con un equipo titular
diezmado por lesiones y el partido de Copa el miércoles, el Globo fue
desordenado y repetitivo, por lo que fue fácil para el visitante marcarlo y
saber cuáles eran los puntos débiles para atacarlo.
Huracán salió a no amedrentarse
por el rival. Fue el que mostró más sus intenciones ofensivas, aunque fue un
poco previsible. El pelotazo a Ramón Abila volvió a convertirse en una marca
registrada para nada redituable de este equipo. Sin embargo, el Globo seguía
siendo protagonista del partido. El gol llegó cuando Boca apretó un poco el
acelerador. Una mala salida de Federico Mancinelli le dejó vía libre a Osvaldo
para que entrara en el área y asistiera a Meli, que se encontró solo frente a
Marcos Díaz, que no tuvo tiempo de salir a achicar. Huracán insistió más después
de ese inesperado gol. No sufrió en el fondo y se centró en hacer llegar la
pelota al otro arco, aunque con métodos que fueron poco efectivos.
En el Segundo Tiempo, Huracán
inquietó más a Boca. Se volcó a la tarea defensiva, pero, una vez más, las
jugadas concretas de gol se redujeron a un remate de Lucas Villarruel luego de
un centro atrás de Abila, que increíblemente se fue afuera. Los ingresos,
especialmente el de Agustín Torassa y en menor medida el de Alejandro Romero
Gamarra dieron un poco de aire al intentar ordenar a un equipo que no sabía
cómo generar más ocasiones. Sin embargo, el segundo gol de Boca selló la
derrota. Una mala cobertura del lateral de Guillermo Sotelo permitió que Meli
recibiera un balón que remató cruzado ante Marcos Díaz, que se quedó corto con
su atajada.
El problema de este Huracán, que
comienza a repetirse con preocupante regularidad, es que sigue insistiendo con
el pelotazo a Abila. Todo el juego en equipo se reduce a enviar un balón largo
a un delantero que, si bien tiene buenas capacidades técnicas y un físico con
el que molesta, no puede bajar pelotas altas que vienen desde atrás. Los
mejores momentos de Abila, en otros partidos, llegaron con un pase al pie o un
centro desde el costado (que se diferencia muy bien del pelotazo sin rumbo
definido). Por si fuera poco, este juego genera un gran desgaste en un
futbolista que viene siendo titular en todas las competencias. Solamente puedo
encontrar un pequeño justificativo en la ausencia de Toranzo (aunque estamos
otra vez ante la cuestión de depender de un solo jugador). Por otro lado, parte
de lo poco que llegó Boca (además de su aparente falta de ambición) fue gracias
al buen desempeño de los mediocampistas (especialmente Villarruel y Federico
Vismara) y de los dos centrales. Los puntos flojos fueron los laterales, desde
donde llegaron las pelotas de gol.
Huracán tiene que preguntarse
seriamente a qué quiere jugar lo que queda del semestre. El plantel corto es un
problema para nada despreciable, y deberá encontrarse un modo de juego que lo
cuide y lo aproveche. El sueño de estar jugando la Libertadores es algo
importantísimo, como hacía demasiado no sucedía, pero no debe permitir dejar el
torneo local, con sus respectivas tablas, de lado. Huracán tiene que empezar a
prevenir ahora, para no encontrarse con sorpresas desagradables más adelante.
CeciQuemera.

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