Finalmente, Huracán volvió a ganar en el Ducó y lo hizo pisando
fuerte, tanto en el resultado como en ratos del juego sobre todo en
el segundo tiempo. Logró recuperarse de un inicio un poco más
complicado y terminó pasando por arriba a un Banfield que no tuvo
chances de reaccionar.
La primera parte fue bastante pareja hasta en los penales errados por
cada uno de los equipos. Se dio un ida y vuelta que sin embargo no
llegaba a profundizar demasiado en las áreas. Huracán mejoró en
este aspecto después de que Cvitanich estrellara en el travesaño el
penal por una falta de Alderete en el área cuando iban 10 minutos.
Poco después llegaría el gol de Huracán, cuando Auzqui habilitó a
Chimino para que enviara al área un centro atrás que Gamba mandó a
guardar a la red. Sin embargo, esta mejora en el juego se desarmó a
partir de los 30 cuando Chávez remató defectuosamente en el penal a
causa de una dudosa mano dejándosela fácil al arquero para
atajarla. Lo cierto es que Banfield pudo haber aprovechado esos
minutos de imprecisión del Globo pero no consiguió hacerlo.
Huracán decidió no lamentarse luego y salió a buscar más goles.
Apenas inició el segundo tiempo el equipo entero se adelantó varios
pasos y empezó a presionar arriba a Banfield. Forzó varias pelotas
paradas, todas desaprovechadas, pero los goles llegaron de jugadas
que vieron los espacios en las líneas rivales. A los 25 un centro
atrás de Araujo, previo pase de Roa, dejó a Auzqui cómodo para
marcar el segundo. Banfield estaba completamente descolocado frente
al resultado y casi no amagó a responder. El tercero llegó cuando
el partido ya se iba, con una habilitación de Rossi a Roa que, solo frente al
arquero, se tomó su tiempo para desparramarlo y delirarlo rematando
sin mirar al arco.
El Globo ganó este partido porque pese al desorden inicial, no
retrocedió. Y no lo hizo tampoco cuando ya tenía un gol en su
haber. Le costó al principio porque a Damonte tardó en entrar en
partido y se mostró impreciso, pero Rossi tuvo una muy buena noche
cubriéndolo. Se notó en algunos minutos de la primera parte esa
falta de volumen de juego, pero cuando se decidió a atacar, Huracán
puso toda la carne en el asador. En el segundo tiempo la mejoría fue
notoría. Sin necesidad de tener una gran posesión de la pelota, el
Globo controló los tiempos del partido. Damonte y Rossi estuvieron
mucho más cómodos juntos. Sin descuidarse atrás, los laterales
fueron un factor importantísimo para abrir la cancha y dejar a los
mediocampistas que molestaran a la defensa por el medio. Gamba y
Auzqui levantaron mucho su rendimiento. A Gamba todavía le falta
profundidad y a Auzqui un poco más de confianza, pero los goles los
ayudaron a que se metieran más en partido. Finalmente, Roa no fue el
más brillante como en encuentros anteriores (sufrió un poco la
falta de precisión del equipo en la primera parte) pero volvió a
avisar que es el distinto, tanto en sus intervenciones como en su
forma de abrir espacios y, por supuesto, definir. No es un dato menor
que Huracán haya convertido tres goles jugando prácticamente sin
número nueve. Chávez estuvo lento, poco inteligente y siempre en el
lugar equivocado, lo cual preocupa pero al mismo tiempo señala que
este equipo tiene alternativas. El marco de este rendimiento que fue
claramente de menor a mayor, fue la defensa que sufrió algún
sobresalto al principio pero también fue mejorando en el transcurso
del partido y se terminó dando el lujo de colaborar adelante sin
perder solidez atrás.
Más allá de tener en cuenta el rendimiento del rival, que en pocos
momentos planteó un desafío a Huracán, esta victoria es
importante. El resultado holgado, la comodidad que mostró el equipo
en la cancha, el hecho de volver a sumar de a tres y empezar a
acomodarse en la tabla, son todos puntos clave para lo anímico y la
confianza para mantenerse así de ahora en más.

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