Haciendo un partido mucho más discreto y menos sólido que los
anteriores, Huracán se trajo una victoria de Córdoba sumando la
cuarta victoria consecutiva y el quinto partido sin perder. Le
alcanzó con una jugada clara y algunos minutos de juego creativo en
el medio para superar al rival y mantenerse rondando la punta de la
tabla.
Esta vez la pelota fue claramente de Belgrano al inicio del partido.
Huracán lo esperó dejándolo controlar los tiempos de los ataques
pero sin permitirle avanzar demasiado sobre el área de Marcos Díaz.
Tuvieron que pasar varios minutos hasta que el Globo se dio cuenta de
que si se adelantaba un par de pasos el fondo de Belgrano ofrecía
espacios tentadores. Empezó a aprovecharlos recién después de que
llegara el gol. En el minuto 30 Roa recuperó una pelota en mitad de
cancha, avanzó varios metros sin que sus marcadores lo alcanzaran y
antes de entrar al área remató una pelota que pegó en el travesaño
y se metió al arco. A partir de eso, el resto del equipo se contagió
y pisó fuerte la mitad de cancha rival, especialmente recorriendo
los laterales. Sin embargo, no fue lo suficientemente preciso para
alcanzar el segundo.
La segunda parte se retrotrajo al estado de circunstancias del
principio del partido. Huracán no buscó la pelota y se quedó
incluso más atrás sobre su arco. Belgrano presionó decidido a
buscar el empate, aunque sus movimientos no fueron especialmente
peligrosos. Al Globo lo favorecieron los constantes cortes del juego
por faltas y lesiones, que impidieron que el local lograra terminar
de entrar en juego. La salida de Damonte con molestias musculares le
jugó en contra a Huracán, con menos presencia en el mediocampo a
medida que transcurrían los minutos. Si terminó sufriendo el final
del partido fue más por retroceder tanto que por la calidad de las
ofensivas de Belgrano.
Bastante menos prolijo que en los cuatro partidos anteriores, a
Huracán le costó asegurarse la victoria. Se notó mucho la poca
presencia en el medio. Si bien Rossi volvió a tener un rendimiento sólido sobre todo en lo defensivo y en esos veinte minutos de la
primera parte que el Globo salió a atacar, el juego de un Damonte a
media máquina y la ausencia del complemento creativo de Araujo
fueron un problema. Tuvo lo justo y necesario para aguantar la
superioridad mínima y darse el lujo de generar un golazo de otro
partido. A Roa le alcanzó con intervenir un par de veces y convertir
una vez para llamar nuevamente la atención. En el final del
mencionado primer tiempo, Huracán demostró la superioridad táctica
del conjunto y técnica de algunos de sus jugadores, pero no quiso o
no logró mantenerlo el resto del partido. Las dudas aparecieron a
partir de que las dos primeras líneas defensivas se replegaron mucho
sobre Marcos Díaz. Los centrales tuvieron un gran partido pero los espacios aparecieron por momentos por los laterales.
Belgrano llegó a tener algunas oportunidades claras pero no se
caracterizó por lo acertado de sus decisiones. En el visitante, el
juego se volvió poco frecuente y muy previsible adelante al no tener
la profundidad de partidos anteriores, y eso se pudo haber lamentado.
Sin embargo, Huracán tuvo aplomo para manejar los tiempos en la
primera parte, viveza para aprovechar los cortes en la segunda y
concentración defensiva para no terminar de desordenarse en los
últimos minutos que se hicieron muy largos.
A Huracán no le hizo falta brillar para ganar. Contrastó el juego
con el de las fechas anteriores, donde lucirse significó superar
ampliamente al rival y transitar los 90 minutos con tranquilidad.
Quedó claro que el equipo se siente muy cómodo con su defensa y esa
fue la base para ganar un encuentro donde le faltaron algunos de los
jugadores que son argumentos ofensivos. Lo siguiente, entonces, será
esperar que las lesiones no desarmen el equipo titular y terminar de
ganar confianza adelante.

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