sábado, 4 de agosto de 2018

Huracán 0-2 Atlético Tucumán


Muy corto se hizo el recorrido de Huracán en esta edición de la Copa Argentina. Perdió por dos goles un partido que, por lo que mostró el rival, ofrecía más oportunidades pero el Globo no estuvo a la altura de las circunstancias y, después de 90 minutos casi sin patear al arco, se despidió de la competencia.

El primer tiempo fue relativamente parejo con un nivel bastante bajo. Huracán por momentos intentó empezar a generar juego por abajo pero cada avance se terminó diluyendo por pases imprecisos o centros sin destinatario. Atlético Tucumán, y sobre todo en los últimos quince minutos, molestó de pelota parada quedándose con las chances más claras (que tampoco fueron excesivamente claras) y exigiendo a la defensa y el arquero.

Fue en la segunda parte donde la diferencia se hizo más clara. El equipo tucumano fue encerrando a Huracán de a poco, que la única forma que tuvo de alcanzar el arco rival fueron algunas pelotas paradas mal resueltas. Sin demasiado, Atlético Tucumán venía anunciando el gol, que llegó en el minuto 29 de la mano de Bianchi solo para rematar tras un rechazo de Marcos Díaz en un corner. Si Huracán tuvo alguna intención de reaccionar, no se notó. Mantuvo el desorden que había mostrado a lo largo de todo el partido. El segundo gol, de Díaz en el minuto 46, selló una victoria que nunca había estado en riesgo.

Huracán terminó perdiendo solo la clasificación. Atlético Tucumán no fue un dechado de virtudes, pero le alcanzaron unas pocas jugadas para evidenciar los problemas del Globo. Surgen algunas preguntas a partir de lo visto y una de las más importantes es ¿a qué juega Huracán? Los pobres intentos de convertir gol se dividieron en amagues de jugar por abajo en la primera parte, algunas escaladas de Garro, muy imprecisas y que no encontraban a nadie para asociarse y penetrar el área, muchos centros frontales que no tenían quien los bajara y redireccionara al arco y se extrañaron los contragolpes que este equipo supo desplegar en otras ocasiones. El mediocampo, con un triple cinco (Bogado, Rossi y Damonte) que probablemente seguirá recibiendo ajustes, no cumplió ningún rol en la cancha. No fue una ayuda ni para el ataque ni para la defensa, que tuvo un mejor primer tiempo que segundo, cuando se desnudaron llamativos espacios entre los centrales. Huracán fue un conjunto de nombres propios a los que les costó confluir en una misma idea y un mismo objetivo. La imagen final que dejó el partido fue de un equipo que casi no pateó al arco, que tampoco se veía cómodo con la posibilidad de empatar y llegar a los penales y que nunca le encontró la vuelta a un rival que, sin complicarse ni exigirse demasiado, lo superó justamente.

Se acerca un principio de campeonato complicado que puede ser la oportunidad de Huracán para arrancar con un buen envión el torneo o, por el contrario, condicionarse anímicamente. A partir de lo visto en este partido quedó claro que hay muchos puntos que deben trabajarse para que el Globo esté a la altura y transite el año con paso firme, como supo hacerlo en la temporada pasada.

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