Muy corto se hizo el recorrido de Huracán en esta edición de la
Copa Argentina. Perdió por dos goles un partido que, por lo que
mostró el rival, ofrecía más oportunidades pero el Globo no estuvo
a la altura de las circunstancias y, después de 90 minutos casi sin
patear al arco, se despidió de la competencia.
El primer tiempo fue relativamente parejo con un nivel bastante bajo.
Huracán por momentos intentó empezar a generar juego por abajo pero
cada avance se terminó diluyendo por pases imprecisos o centros sin
destinatario. Atlético Tucumán, y sobre todo en los últimos quince
minutos, molestó de pelota parada quedándose con las chances más
claras (que tampoco fueron excesivamente claras) y exigiendo a la
defensa y el arquero.
Fue en la segunda parte donde la diferencia se hizo más clara. El
equipo tucumano fue encerrando a Huracán de a poco, que la única
forma que tuvo de alcanzar el arco rival fueron algunas pelotas
paradas mal resueltas. Sin demasiado, Atlético Tucumán venía
anunciando el gol, que llegó en el minuto 29 de la mano de Bianchi
solo para rematar tras un rechazo de Marcos Díaz en un corner. Si
Huracán tuvo alguna intención de reaccionar, no se notó. Mantuvo
el desorden que había mostrado a lo largo de todo el partido. El
segundo gol, de Díaz en el minuto 46, selló una victoria que nunca
había estado en riesgo.
Huracán terminó perdiendo solo la clasificación. Atlético Tucumán
no fue un dechado de virtudes, pero le alcanzaron unas pocas jugadas
para evidenciar los problemas del Globo. Surgen algunas preguntas a
partir de lo visto y una de las más importantes es ¿a qué juega
Huracán? Los pobres intentos de convertir gol se dividieron en
amagues de jugar por abajo en la primera parte, algunas escaladas de
Garro, muy imprecisas y que no encontraban a nadie para asociarse y
penetrar el área, muchos centros frontales que no tenían quien los
bajara y redireccionara al arco y se extrañaron los contragolpes que
este equipo supo desplegar en otras ocasiones. El mediocampo, con un
triple cinco (Bogado, Rossi y Damonte) que probablemente seguirá
recibiendo ajustes, no cumplió ningún rol en la cancha. No fue una
ayuda ni para el ataque ni para la defensa, que tuvo un mejor primer
tiempo que segundo, cuando se desnudaron llamativos espacios entre los centrales. Huracán fue un conjunto de nombres propios a los
que les costó confluir en una misma idea y un mismo objetivo. La
imagen final que dejó el partido fue de un equipo que casi no pateó
al arco, que tampoco se veía cómodo con la posibilidad de empatar y
llegar a los penales y que nunca le encontró la vuelta a un rival
que, sin complicarse ni exigirse demasiado, lo superó justamente.
Se acerca un principio de campeonato complicado que puede ser la
oportunidad de Huracán para arrancar con un buen envión el torneo
o, por el contrario, condicionarse anímicamente. A partir de lo
visto en este partido quedó claro que hay muchos puntos que deben
trabajarse para que el Globo esté a la altura y transite el año con
paso firme, como supo hacerlo en la temporada pasada.

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