Después de un comienzo de temporada especialmente accidentado por la
Copa Argentina, Huracán se quedó con un empate frente a un River
que en ningún momento lo superó claramente. Arranca el año con un
punto que puede ser valioso o no de acuerdo a qué ocurra a medida
que transcurra el campeonato.
El primer tiempo, como en general todo el partido, fue bastante
parejo. River logró avanzar un poco más sobre todo los primeros
minutos de partido. La mano de Araujo que derivó en penal pudo haber
cambiado las cosas pero Gonzalo Martínez tiró la pelota muy arriba
y mantuvo el resultado. Marcos Díaz tuvo dos buenas atajadas para
resguardar el cero, pero en general Huracán intentó frenar al rival
en tres cuartos de cancha y lo logró. De forma muy imprecisa, con el
correr de los minutos se fue acercando al arco de River, y cuando la
primera parte se terminaba, Mendoza convirtió un gol que sería
anulado por una falta previa de Gamba sobre el arquero.
Fue Huracán quien monopolizó un poco más el protagonismo en la
segunda parte. Pisó el acelerador y presionó a River más arriba,
impidiéndole avanzar. A partir de abrir la cancha en los ataques
tuvo más chances de acercarse al arco rival, pero así como los
centros que se enviaron al área fueron poco peligrosos, tampoco se
aprovecharon la interesante cantidad de pelotas paradas que se
generaron. El partido terminó tan parejo como había empezado.
El resultado se justificó a lo largo de los 90 minutos. Huracán
tuvo una noche correcta, y empezando de atrás para adelante, a la
defensa se la vio mucho más sólida que en los pasados partidos
frente a Victoriano Arenas y Atlético Tucumán, pese a que Marcos
Díaz tuvo que intervenir en algunas ocasiones con la calidad que nos
tiene acostumbrados. No solamente eso, por momentos el Globo se dio
el gusto de contar con el apoyo de Araujo más adelante, lo que en
general es una carta a favor de este equipo. En el mediocampo Damonte
fue una brújula, y si algo le faltó fue avanzar algunos metros y
dirigir más directamente el ataque. Ambos equipos supieron
neutralizarse bien, y eso derivó en un partido que se jugó
mayoritariamente en los dos cuartos centrales de la cancha. Las
chances de Huracán aparecieron cuando abrió la cancha (interesante
rendimiendo de Gamba al respecto) así que ese puede ser el camino a
explotar. Lo cierto es que cuando el Globo atacó por el medio, se
vio un equipo vacío, impreciso y poco astuto. A veces, más que
correr lo que hace falta es esta en el lugar y momento justo, y
precisamente eso le faltó a Huracán cuando intentó quebrar la
defensa por el centro. Aún avanzando más en la segunda parte,
Huracán tuvo pocas jugadas especialmente claras, llevando el llamado
de atención hacia la precisión de los pases, la puntería en la
definición y la forma de realizar los centros.
La mejoría del equipo de Alfaro fue muy visible respecto a los
partidos anteriores. Se pudo detener a River aunque faltaron
herramientas para vulnerarlo. Se vio la base a partir de la que
seguir trabajando y valorizar este empate con futuras victorias.

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