Con solidez,
con seguridad, dejando muy poco librado al azar, Huracán volvió a ganar y se
posiciona cómodamente en los primeros puestos de la tabla. Liquidó el partido
en 45 minutos y en todo momento fue superior a un Tigre que pudo hacer poco y
nada.
A diferencia
de otros partidos en condición de visitante, el Globo decidió que sería
protagonista desde el arranque. No dejó que Tigre se moviera fácilmente con la
pelota y las pocas veces que el equipo de Victoria pudo romper la presión alta
se encontró con una defensa y un arquero muy bien parados. Huracán ocupó todo
el ancho de la cancha y su superioridad se hizo evidente. El gol se veía venir,
y llegó a los 21 minutos, cuando Silva remató en el área un pelotazo largo de
Marcos Díaz que superó a todas las líneas rivales. Con la ventaja numérica,
Huracán asentó más su posición en la cancha, bajando un poco la intensidad pero
no regalando espacios. Araujo cerró el primer tiempo metiendo al arco un rebote
del arquero tras un tiro libre muy bien pateado de Bogado.
Con dos goles
de diferencia y un rival que no generaba peligro, Huracán retrocedió unos
cuantos pasos en la segunda parte. Dejó que Tigre se enredara solo con la
pelota y resguardó el cero, una vez más, con las manos de Marcos Díaz. Con los
ingresos de Chimino, Coniglio y Montenegro el Globo volvió a pisar el área del
rival y estuvo cerca del tercero, pero el desarrollo del partido no indicaba
que fuera a necesitarlo. Tigre estuvo lejos del descuento.
En ningún
momento de los 90 minutos de partido estuvo en duda la victoria de Huracán. Los
que suelen ser figuras del equipo tuvieron una buena tarde y eso potenció a
quienes a veces tienen que correr de atrás. Huracán no dejó que Tigre lo
superara nunca. Fue veloz y preciso. Buscó insistentemente espacios usando el
mediocampo como un espacio de rápida transición, sin dejar que el rival tuviera
tiempo para acomodarse atrás. Esa presencia arriba potenció a los delanteros, como
el caso de Mendoza que tuvo más y mejores intervenciones de las que le veníamos
viendo, y le dio recursos a Silva y Pussetto, que se turnaron un tiempo cada
uno para ser una molestia persistente para los defensores de Tigre. Como es
característico de este Huracán de Alfaro aprovechó los errores del rival pero
también los propició. Fue un equipo coordinado tanto cuando se decidió a atacar
en la primera parte como cuando se replegó defensivamente en la segunda. Si bien
los centrales tuvieron un buen partido, la medalla se la lleva Marcos Díaz, que
tapó todo y cubrió los espacios que por momentos aparecieron en el lateral de
Álvarez. Huracán no sufrió el final del partido, no sólo por los dos goles que
dieron mucho aire sino también porque esperó a tener la victoria asegurada
antes de retrasarse.
Huracán sumó
otros tres puntos y fue consistentemente superior, esta vez frente a un rival
que no ofrecía mucho pero al que tampoco le dio demasiadas chances como para
que intentara algo. Mantiene su racha positiva y se acomoda en la zona de Copa
Libertadores. El Globo sigue pisando fuerte.

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