domingo, 22 de abril de 2018

Tigre 0-2 Huracán



Con solidez, con seguridad, dejando muy poco librado al azar, Huracán volvió a ganar y se posiciona cómodamente en los primeros puestos de la tabla. Liquidó el partido en 45 minutos y en todo momento fue superior a un Tigre que pudo hacer poco y nada.

A diferencia de otros partidos en condición de visitante, el Globo decidió que sería protagonista desde el arranque. No dejó que Tigre se moviera fácilmente con la pelota y las pocas veces que el equipo de Victoria pudo romper la presión alta se encontró con una defensa y un arquero muy bien parados. Huracán ocupó todo el ancho de la cancha y su superioridad se hizo evidente. El gol se veía venir, y llegó a los 21 minutos, cuando Silva remató en el área un pelotazo largo de Marcos Díaz que superó a todas las líneas rivales. Con la ventaja numérica, Huracán asentó más su posición en la cancha, bajando un poco la intensidad pero no regalando espacios. Araujo cerró el primer tiempo metiendo al arco un rebote del arquero tras un tiro libre muy bien pateado de Bogado.

Con dos goles de diferencia y un rival que no generaba peligro, Huracán retrocedió unos cuantos pasos en la segunda parte. Dejó que Tigre se enredara solo con la pelota y resguardó el cero, una vez más, con las manos de Marcos Díaz. Con los ingresos de Chimino, Coniglio y Montenegro el Globo volvió a pisar el área del rival y estuvo cerca del tercero, pero el desarrollo del partido no indicaba que fuera a necesitarlo. Tigre estuvo lejos del descuento.

En ningún momento de los 90 minutos de partido estuvo en duda la victoria de Huracán. Los que suelen ser figuras del equipo tuvieron una buena tarde y eso potenció a quienes a veces tienen que correr de atrás. Huracán no dejó que Tigre lo superara nunca. Fue veloz y preciso. Buscó insistentemente espacios usando el mediocampo como un espacio de rápida transición, sin dejar que el rival tuviera tiempo para acomodarse atrás. Esa presencia arriba potenció a los delanteros, como el caso de Mendoza que tuvo más y mejores intervenciones de las que le veníamos viendo, y le dio recursos a Silva y Pussetto, que se turnaron un tiempo cada uno para ser una molestia persistente para los defensores de Tigre. Como es característico de este Huracán de Alfaro aprovechó los errores del rival pero también los propició. Fue un equipo coordinado tanto cuando se decidió a atacar en la primera parte como cuando se replegó defensivamente en la segunda. Si bien los centrales tuvieron un buen partido, la medalla se la lleva Marcos Díaz, que tapó todo y cubrió los espacios que por momentos aparecieron en el lateral de Álvarez. Huracán no sufrió el final del partido, no sólo por los dos goles que dieron mucho aire sino también porque esperó a tener la victoria asegurada antes de retrasarse.

Huracán sumó otros tres puntos y fue consistentemente superior, esta vez frente a un rival que no ofrecía mucho pero al que tampoco le dio demasiadas chances como para que intentara algo. Mantiene su racha positiva y se acomoda en la zona de Copa Libertadores. El Globo sigue pisando fuerte.

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