En un partido dinámico, con emociones y muchos goles como hacía un
tiempo no pasaba, Huracán volvió a quedarse con los tres puntos y
sigue escalando en la tabla de posiciones. Concentrado en su
objetivo, este equipo no para de sumar.
No hubo tiempo para preguntarse cómo se desarrollaría el partido.
Al minuto de juego Pussetto tomó un rechazo tras un tiro libre y
desde el borde del área metió el primer gol. Huracán contó con
una ventaja que durante los siguientes minutos justificaría
avanzando en la cancha. Sin embargo, la copiosa lluvia complicaría
el juego de ambas partes. La cancha se puso pesada y no hubo más
remedio que bajar el ritmo. Con un gol de ventaja, el Globo se
retrasó y Atlético Tucumán intentó aprovecharlo. Salvo jugadas
aisladas, se trató más de una insistente presión que de una
verdadera molestia.
Atlético Tucumán metió al inicio del segundo tiempo lo que había
venido avisando en el primero. La mala resistencia de la defensa y
una tapada muy débil de Marcos Díaz permitieron que Blanco entrara
con cierta comodidad al área y marcara el empate. A Huracán le
costó unos cuantos minutos reaccionar pero cuando lo hizo, no
perdonó. A los 10 minutos, Álvarez metió de tacó un tiro libre y
devolvió la tranquilidad al juego del Globo. Esto se acentuó con el
tercer gol, cuando Araujo envió una pelota al corazón del área que
Mendonza bajó de cabeza para que Silva la empujara a la red a los
32. Parecía que el partido estaba cerrado pero Hechalar aprovechó
los huecos que dejó la defensa en general y Salcedo en particular
para sumar incertidumbre cuando faltaban pocos minutos para el final.
Atlético Tucumán tuvo sus chances para empatarlo nuevamente, pero
el resultado ya estaba sellado.
Huracán suplió con goles las fallas defensivas que podrían haber
costado más caro. Ya en el mediocampo se hizo evidente la ausencia
de Damonte y le costó más que de costumbre contener los ataques
rivales. Además, particularmente Salcedo no tuvo una buena noche,
pero el resto de la defensa tampoco estuvo en sintonía. La lluvia no
ayudó en ninguna línea, aportando lentitud e imprecisión por la
dificultad de la pelota para rodar. Los puntos altos de Huracán
estuvieron de la mitad para adelante. A partir de un Bogado que fue
una molestia constante, generando tiros libres en todo el ancho de la
cancha, el Globo contó con una presencia si bien no tan constante
como el partido pasado, muy peligrosa. Pussetto y Silva abrieron la
cancha y se dedicaron a quebrar la defensa rival con cada
intervención, a lo que se sumó Araujo nuevamente con una presencia
inteligente en los ataques y cubriendo el mediocampo. Mendonza, que
viene tomando protagonismo partido a partido, fue un hueso duro de
roer para la defensa tucumana. Asistió y ocupó todos los espacios
que dejó libres Chávez. Estos buenos rendimientos ayudaron a
esconder los agujeros de las otras líneas, sin embargo no alcanzó
para evitar el sufrimiento de los últimos minutos a pesar de que se
había estado ganando por dos goles.
La defensa en un nivel bastante más bajo que en encuentros
anteriores es una sorpresa, lo que habla del rendimiento correcto que
venía teniendo. Pero no menos cierto es que eso no significó dejar
escapar la victoria. Huracán fue un equipo sólido, no sólo porque
suelen funcionar coordinadamente sus líneas, sino porque cuando no
lo hicieron, tuvo las herramientas para que no repercutiera en el
resultado final.

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