Huracán sigue sumando, sigue afianzándose en los primeros puestos
de la tabla y sigue soñando con la mira puesta en la clasificación
a copas. Tuvo que esperar casi hasta el final del partido para
conseguir los tres puntos para sumar un resultado más a la racha
positiva.
El Globo tomó la iniciativa y avanzó hacia un Argentinos que se
dedicó a aguantar la presión. No hubo chances demasiado claras y a
medida que fueron pasando los minutos, Huracán bajó el ritmo de su
asedio, amesetando el partido. El rival tuvo un poco más de
protagonismo entonces, pero no exigió exageradamente ni a la defensa
ni al arquero.
Las emociones llegaron en la segunda parte, cuando el desarrollo del
encuentro ofreció un ida y vuelta un poco más dinámico. Huracán
se acercó con más gente al área de Argentinos pero le costó mucho
quebrar la defensa. Perdió jugadas claras y durante algunos tramos
pareció que el empate iba a terminar quedándose con el resultado.
Sin embargo, en un nuevo arranque ofensivo del Globo cuando el
partido estaba entrando en la fase final, llegó el gol. A los 35,
Damonte tomó un rebote ingresando al área y de primera mandó la
pelota a guardar. Pese a que el equipo había tomado nuevo volumen de
juego y había ocupado más espacios en la cancha, al final se
replegó y le tocó aguantar el resultado.
Fue un partido en el que Huracán tuvo el sello claro de Gustavo
Alfaro. Globalmente lo visto fue discreto, aunque a eso también
contribuyó Argentinos. Pero ya en lo que fue el rendimiento del
local, se trató de un equipo cuya base fue la defensa. Esta vez
Marcos Díaz fue menos determinante, aunque tuvo sus buenas atajadas.
Mancinelli volvió bien a la titularidad y encajó en una defensa que
parece estar cada vez más cómoda. El mediocampo fue un espacio de
rápida transición, sin más protagonismo que para apoyar a los
defensores. Adelante el desgaste físico volvió a ser mucho. El
partido fue chato, por momentos aburrido, pero el control fue de
Huracán. Cuando Argentinos Juniors se soltó y avanzó el Globo
estuvo firme para detenerlo antes de que llegara a la última línea.
Lo molestó más con contados cambios de ritmo que presionando a los
defensores. La mano del DT también se vio cuando Huracán se decidió
a ir a buscar la victoria. Puso más gente en el área, recurrió a
la pausa de Montenegro cuando el equipo se desordenó más de la
cuenta, y finalmente se aprovechó un rebote para ganarlo. Mención
especial para Damonte, que no sólo fue el autor del gol, si no que
se lo vio por todos los rincones de la cancha interviniendo
acertadamente. Finalmente, no podía falta el característico
repliegue del final que derivó en la acostumbrada cuota de
sufrimiento que podría haberse evitado.
Huracán está encontrando cierta regularidad en el rendimiento más
allá de seguir sumando. No da la seguridad de terminar los noventa
minutos cómodo pero sí ofrece la imagen de un grupo que empieza a
jugar con un plan y lo cumple. Está dejando de ser un equipo de
altibajos y partidos impredecibles. No es una noticia menor, y los
resultados están acompañando.

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