domingo, 8 de abril de 2018

San Martín (San Juan) 0-1 Huracán


Sufrió pero Huracán volvió a la senda de la victoria, pensando ya no en el promedio (al menos en el futuro cercano) si no en la clasificación a copa. Pudo controlar el partido pero terminó pidiendo la hora y agradeciendo que San Martín no tuviera una tarde especialmente precisa.

El protagonismo fue de San Martín y el Globo no se desesperó por eso. Jugó con los tiempos y los espacios del rival, no dejándolo avanzar hacia el área y obligándolo a un toque horizontal intrascendente o a pelotazos fácilmente resueltos. Huracán esperó firme atrás hasta que llegara su oportunidad. Intentó con pelotazos que no le sirvieron más que a San Martín, tuvo una interesante cantidad de pelotas paradas desperdiciadas, pero el gol llegó por estar atento al error rival a los 21 minutos. Silva aprovechó los espacios que había dejado San Martín al lanzarse al ataque y avanzó hasta la medialuna del área, desde donde remató y marcó el único gol del partido. Una vez más, no se sintió incómodo dándole la pelota al local.

En la segunda parte la historia se repitió. Huracán mantuvo el cero en su arco, aunque San Martín se acercaba un poco más y comenzó a hacer figura a Marcos Díaz. Sin embargo, parecía que el partido estaba controlado. Hasta que a los 26, el árbitro Herrera echó a Nervo por una mano inexistente, lo que condicionó los últimos minutos del partido. Con un jugador menos y poco resto físico, el Globo se resguardó en su área aguantando el resultado hasta el final. Marcos Díaz sacó varias pelotas muy peligrosas y el resto San Martín no las resolvió bien.

Huracán fue a San Juan a defenderse y a partir de allí armó su juego. A partir de la línea de Damonte, la base fue una solidez defensiva que hizo pensar en los primeros partidos de este equipo de Alfaro, y el poco protagonismo ofensivo se orquestó alrededor de Silva, que vuelve a demostrar que es un jugador clave. Se dedicó a esperar y tratar de aprovechar los errores del rival en lo defensivo. El Globo generó poco más que el gol, los demás intentos quedaron en corridas y pelotazos que no molestaron a la defensa de San Martín y serían un peso físico para los segundos 45 minutos. A diferencia de partidos pasados, Huracán supo sostenerse en la diferencia mínima, trasladando el nerviosismo a los rivales. Le jugó en contra el cansancio acumulado por el esfuerzo de la primera parte (aunque cabe preguntarse si el desgaste físico fue tanto como para que a los veinte del segundo tiempo la mitad del equipo ya estuviera exausta). Mención aparte al grave error de Herrera en la expulsión de Nervo. El capitán venía coronando un partido correcto, al igual que el resto de la defensa, y su salida obligada cambió la relación de fuerzas en el control del juego. Si San Martín no lo empató fue en parte porque no tuvo un buen rendimiento, pero también por las excelentes intervenciones de Marcos Díaz, que, una vez más, fue una de los jugadores destacados del encuentro.

Si hay una diferencia entre este partido y los previos es que Alfaro no improvisó. Huracán tenía un plan de juego que cumplió desde el principio hasta el final, incluso cuando lo perjudicó un error arbitral. No se vio a los jugadores perdidos. Se sufrió, pero fue consecuencia del estilo propuesto y no por no saber qué debía hacerse a continuación. Eso es un avance respecto a fechas anteriores y probablemente sea este el mejor camino que ahora pueda seguir.

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