Sufrió pero Huracán volvió a la senda de la victoria, pensando ya
no en el promedio (al menos en el futuro cercano) si no en la
clasificación a copa. Pudo controlar el partido pero terminó
pidiendo la hora y agradeciendo que San Martín no tuviera una tarde
especialmente precisa.
El protagonismo fue de San Martín y el Globo no se desesperó por
eso. Jugó con los tiempos y los espacios del rival, no dejándolo
avanzar hacia el área y obligándolo a un toque horizontal
intrascendente o a pelotazos fácilmente resueltos. Huracán esperó
firme atrás hasta que llegara su oportunidad. Intentó con pelotazos
que no le sirvieron más que a San Martín, tuvo una interesante
cantidad de pelotas paradas desperdiciadas, pero el gol llegó por
estar atento al error rival a los 21 minutos. Silva aprovechó los
espacios que había dejado San Martín al lanzarse al ataque y avanzó
hasta la medialuna del área, desde donde remató y marcó el único
gol del partido. Una vez más, no se sintió incómodo dándole la
pelota al local.
En la segunda parte la historia se repitió. Huracán mantuvo el cero
en su arco, aunque San Martín se acercaba un poco más y comenzó a
hacer figura a Marcos Díaz. Sin embargo, parecía que el partido
estaba controlado. Hasta que a los 26, el árbitro Herrera echó a
Nervo por una mano inexistente, lo que condicionó los últimos
minutos del partido. Con un jugador menos y poco resto físico, el
Globo se resguardó en su área aguantando el resultado hasta el
final. Marcos Díaz sacó varias pelotas muy peligrosas y el resto
San Martín no las resolvió bien.
Huracán fue a San Juan a defenderse y a partir de allí armó su
juego. A partir de la línea de Damonte, la base fue una solidez
defensiva que hizo pensar en los primeros partidos de este equipo de
Alfaro, y el poco protagonismo ofensivo se orquestó alrededor de
Silva, que vuelve a demostrar que es un jugador clave. Se dedicó a
esperar y tratar de aprovechar los errores del rival en lo defensivo.
El Globo generó poco más que el gol, los demás intentos quedaron
en corridas y pelotazos que no molestaron a la defensa de San Martín
y serían un peso físico para los segundos 45 minutos. A diferencia
de partidos pasados, Huracán supo sostenerse en la diferencia
mínima, trasladando el nerviosismo a los rivales. Le jugó en contra
el cansancio acumulado por el esfuerzo de la primera parte (aunque
cabe preguntarse si el desgaste físico fue tanto como para que a los
veinte del segundo tiempo la mitad del equipo ya estuviera exausta).
Mención aparte al grave error de Herrera en la expulsión de Nervo.
El capitán venía coronando un partido correcto, al igual que el
resto de la defensa, y su salida obligada cambió la relación de
fuerzas en el control del juego. Si San Martín no lo empató fue en
parte porque no tuvo un buen rendimiento, pero también por las
excelentes intervenciones de Marcos Díaz, que, una vez más, fue una
de los jugadores destacados del encuentro.
Si hay una diferencia entre este partido y los previos es que Alfaro
no improvisó. Huracán tenía un plan de juego que cumplió desde el
principio hasta el final, incluso cuando lo perjudicó un error
arbitral. No se vio a los jugadores perdidos. Se sufrió, pero fue
consecuencia del estilo propuesto y no por no saber qué debía
hacerse a continuación. Eso es un avance respecto a fechas
anteriores y probablemente sea este el mejor camino que ahora pueda
seguir.

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