En un partido que fue emocionante solamente por su condición de
clásico, se enfrentaron y terminaron empatando dos equipos de los
que se podría haber esperado un poco más. Huracán tuvo todo para
ganarlo y terminó pagando haberse conformado con un solo gol.
Si bien el primer tiempo fue de ida y vuelta, Huracán fue el que más
se acercó al arco rival. Se prestaron la pelota y cada vez que el
Globo la tuvo intentó acercarse, con más voluntad que ideas, al
arco rival. La sana excepción fueron Pussetto, y por momentos Silva.
Más allá de que de a ratos San Lorenzo pudo robarle protagonismo a
Huracán, no hizo lo necesario para molestar y el Melli García no
fue exigido. El gol que finalmente terminó convirtiendo Chávez
estaba al caer porque, por insistencia, Huracán era un poco mejor. A
los 43, Pussetto fue hasta el fondo en el área y mandó un centro
atrás que el nueve no tuvo más remedio que meter adentro del arco.
La segunda parte también tuvo un inicio dinámico pero poco a poco
San Lorenzo fue haciéndose dueño de lo que pasaba en la cancha.
Huracán comenzó a retrasarse y a limitar sus intentos de convertir
a los repetidos pelotazos que ya son conocidos. San Lorenzo esta vez
sí exigió al arquero pero lo cierto es que no lo asedió. La
defensa del Globo pudo contenerlo casi hasta el final, pero en el
minuto 42 recibió un centro muy mal defendido que terminó en gol a
partir de la cabeza de Reniero. Con poco, San Lorenzo había
encontrado un empate merecido que Huracán ya no podría quebrar.
Cuando el planteo frente a los partidos es el que nos tiene
acostumbrados Alfaro, apenas un error defensivo puede terminar
dejando a todos con gusto a poco en la boca. Huracán se propuso
alcanzar el gol cuando empezó el partido y a ello se dedicó. No es
noticia que al Globo le cuesta encontrar recursos que no sean el
pelotazo y cerrarse al medio cuando las bandas están libres hasta el
fondo. Sin embargo, y esto también es de común conocimiento,
Pussetto hace la diferencia. Solamente con avanzar por la banda hasta
detrás de la línea defensiva ya abre la cancha de una forma que da
mucho aire a los ataques de Huracán. Acompañado por un Silva que
quizás no brilla tanto pero sabe leer las ofensivas del Globo (fue
quien habilitó a Nacho para que después asistiera a Chávez), le
aportan frescura a un equipo que muchas veces se encierra sobre sí
mismo. Sin embargo, en el segundo tiempo Huracán empezó a hacer lo
que terminaría sacándole la victoria. Quedaban 45 minutos de
partido y la diferencia era la mínima, pero el Globo se replegó. Es
cierto que San Lorenzo no era una amenaza especialmente preocupante y
que la defensa estaba bien parada (hasta el gol, hizo un partido más
que correcto, al igual que el Melli García), pero le alcanzó con
que a Chimino le ganaran la espalda y Araujo perdiera la marca en el
área. La imagen final es que a Huracán se le fueron de las manos
los tres puntos y la fiesta que iba a ser ganarle al clásico rival
por sentirse demasiado cómodo con el único gol. El equipo tenía
las herramientas y las condiciones del partido estaban dadas para que
convirtiera una segunda vez, pero no lo hizo y terminó pagándolo.
Aun si se tratase de otro partido, sin la carga emocional del
clásico, las sensaciones serían similares. Si hay que rescatar
algo, es que se sigue sumando, pero el Globo estaba para más que un
empate (más allá de que lo hecho por San Lorenzo en la segunda
parte lo justificó) y volvió a quedarse con poco.

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