En un partido discreto que tuvo momentos con tintes emotivos por la
despedida al eterno Loco Houseman, Huracán rescató un empate frente
a Banfield que pudo haber sido más pero lo sigue dejando cómodo en
zona de clasificación a copas.
Desde el inicio los dos equipo estuvieron parejos. Se prestaron la
pelota y la movieron en los dos cuartos centrales de cancha,
reduciendo al mínimo los sustos para los arqueros. El empate
reflejaba perfectamente esta situación, pero a la media hora de
juego Trucco dijo que Matheu le había cometido falta en el área a
Bertolo (cuando en realidad no lo tocó), lo que le dio la chance a
Banfield de ponerse arriba. Pese a la ventaja del visitante, el
rendimiento general se mantuvo y su victoria no peligró.
Los cambios con los que salió Huracán a la segunda parte auguraban
un partido diferente. Montenegro y Toranzo (ingresaron por Calello y
Noir) se adueñaron de la mitad de la cancha y por algunos minutos el
Globo acorraló a Banfield contra su arco. La pelota comenzó a
moverse entre líneas y cuando ya se estaba justificando, llegó el
gol. A los 13 minutos, Montenegro remató desde afuera del área y la
pelota se metió entre el palo y el arquero, sentenciando el
resultado definitivo. Parecía que Huracán podía alcanzar la
victoria, pero cuando todo funcionaba en la cancha, comenzó a
dejarle más lugar a un Banfield que no se hizo rogar. Empezó a
ganar las espaldas de un equipo que se hizo un poco largo y terminó
exigiendo a la defensa y al arquero. El Rolfi y el Pato, que habían
cambiado la cara del equipo, no volvieron a aparecer.
Quedó claro que lo mejor de Huracán fueron los primeros veinte
minutos de la segunda parte. A parte de eso, el equipo tuvo un
rendimiento poco preocupante para Banfield, pero supo detenerlo en la
defensa. El recurso por defecto fue el pelotazo hacia adelante, ya
que Solís y Noir no se ocuparon, como luego harían Toranzo y
Montenegro, de abrir la cancha. Banfield no fue un rival
especialmente duro atrás pero de todas formas al Globo le costó
quebrar sus líneas. Sí es buena noticia la vuelta de Álvarez que
con sus acertadas intervenciones se reafirma en la titularidad,
además de una defensa a la que no se le pueden achacar muchos
errores (ni siquiera el del penal). Cuando el protagonismo fue de los
ingresados Pato y Rolfi, el protagonismo también fue de Huracán. El
equipo corrió menos y la pelota se movió más inteligentemente,
pero duró demasiado poco. Después del empate, Huracán volvió al
rendimiento previo. La pregunta es si se trató de falta de seguridad
a la hora de seguir arriesgando, comodidad frente al resultado o que
Toranzo y Montenegro no pudieron volver a hacer coincidir su juego.
Lo cierto es que ese retroceso en la cancha (que pudo haberse pagado
caro si Banfield se hubiese encendido más) terminó señalando que
el empate era el resultado más justo.
Huracán sigue sumando, de a poco y sin apuro. Llegó al sexto
partido sin derrotas, en una racha que está llena de partidos que
dejaron al espectador con la sensación de que se podrían haber
ganado. Eso le sucedió al Globo frente a Banfield. Dejó ir una
victoria que no estaba demasiado lejos y resguardó un punto que,
aunque poco ambicioso, no deja de servir.

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