En un partido muy parejo, por momentos aburrido, Huracán rescató un
buen punto y mostró una imagen más acorde a lo visto la fecha
pasada que al accidentado comienzo de año que transitó. No le
alcanzó para llevarse la victoria pero sí un empate que, por el
contexto, puede servir.
Los dos equipos tuvieron problemas para sacarse ventaja en el
transcurso del partido. Se midieron desde el principio hasta el final
y no insistieron en presionar muy arriba. Ambos apelaron a la solidez
defensiva y se prestaron la pelota. Colón trató de inquietar
especialmente de pelota parada y Huracán a partir de las conocidas
capacidades de Pussetto y Silva. Tanto Marcos Díaz como Domínguez
se turnaron para lucirse con un par de buenas atajadas pero lo cierto
es que ninguno de los dos equipos estuvo cerca del gol.
En la segunda parte la historia se repitió durante los primeros
veinte minutos. Después, el ritmo del partido cambió. Huracán se
acomodó en el empate y supo detener a un Colón que amontonó gente
adelante pero no encontró espacios en la defensa rival. Si bien los
últimos minutos el protagonismo fue del local, el Globo no tuvo que
sufrir excesivamente para quedarse con el punto.
El objetivo de no permitir que Colón vulnerara el fondo de Huracán
fue cumplido desde el principio hasta el final del partido. El
equipo se armó al rededor de la defensa y por eso, salvo jugadas
puntuales, el Globo pudo manejar bien a su rival. La línea defensiva
volvió a tener un rendimiento correcto y empieza a ofrecer algunas
respuestas que Huracán necesitaba (aunque la salida de Álvarez por
lesión no hace más que generar preocupación). El mediocampo
también cumplió ayudando a los de atrás pero no fue tan incisivo a
la hora de armar los ataques. Esta tarea estuvo especialmente en
manos de Pussetto y Silva, las mejores cartas de Huracán para abrir
la cancha y quebrar defensas rivales. Sin embargo, el juego durante
estos 90 minutos no se caracterizó por las buenas decisiones
ofensivas. No fue solamente Chávez el que cometió errores en este punto, pero sí a quien más debe llamársele la atención porque estaba ocupando el puesto de 9. Todas las jugadas tuvieron un movimiento de más o uno de
menos. El arquero rival fue exigido en un par de ocasiones pero fue
más por eventualidades del partido que resultado de un plan bien
armado de Huracán para convertir. El equipo de Alfaro consideró que
el empate era suficiente y orientó su juego a mantenerlo. Ayudado
por un Colón que no estuvo especialmente encendido, consiguió su
objetivo sin tener que preocuparse demasiado.
De acuerdo a qué suceda en las próximas fechas, este puede ser o no
un buen punto. Huracán tiene equipo para salir a ganar los partidos.
De cara al clásico, la próxima semana, y a la recta final de este
torneo, va a ser clave que se convenza de eso.

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