lunes, 5 de febrero de 2018

Racing 4-0 Huracán


Que era un partido un poco más difícil de lo normal ya se sabía desde antes de que empezara. Sin embargo, la aplastante derrota que sufrió Huracán no estaba en ningún pronóstico. Si Racing brilló fue en gran parte por el paupérrimo rendimiento de el Globo, y eso es lo que refleja el resultado.

Huracán salió al partido a ver qué se proponía hacer Racing. El local no se hizo invitar dos veces e hizo. No tuvo que insistir demasiado para encontrar los agujeros que necesitaba, y a los 10 minutos de juego Lautaro Martínez convirtió el primer tanto de la goleada después de recibir una asistencia al costado del área y mandarla a guardar junto al palo. En una imagen que se repitió durante todo el partido, Huracán no supo cómo pararse viéndose abajo en el marcador, lo que le permitió a Racing, que contó con una cuota de buena suerte y otra de buenas decisiones, moverse a su gusto. A los 31, después de un penal que no debió cobrarse, Lisandro López marcó el segundo. Los últimos quince minutos de la primera parte el Globo consiguió adelantarse un poco pero no supo qué hacer con eso y a los 44 minutos a Martínez le quedó un rebote en el borde del área que mandó a guardar frente a un estático Marcos Díaz.

El segundo tiempo sobró por completo. Huracán no cambió la cara y Racing se dedicó a presionar arriba como si se tratara del equipo que iba tres goles abajo. A los 31, en una contra en la que absolutamente toda la defensa quemera perdió su marca, Martínez quedó habilitado para cerrar la goleada. Excepto por una jugada llena de rebotes en el área de Racing que nadie pudo culminar con un remate al arco, el Globo jamás estuvo cerca del descuento.

Racing tuvo un buen partido pero Huracán se encargó de agrandarlo todavía más. Perdió en todas las líneas y ni siquiera el penal mal cobrado puede usarse como excusa anímica. El Globo jugó como si hubiese tenido que aguantar el resultado cuando iba perdiendo por tres goles. Los agujeros de la defensa fueron los que más se notaron, pero el mediocampo también tuvo un partido para el olvido. Ni al momento de defender ni en las escasas ocasiones que Huracán lideraba el ataque los volantes ocuparon el lugar protagónico que debieran haber tenido. El Globo estuvo lento, impreciso y desorientado, lo que explica que casi no se haya pateado al arco en los noventa minutos. Pussetto apenas logró separarse de la mediocridad general pero él solo fue incapaz de resolver las ofensivas del equipo. Por otra parte, Marcos Díaz no mostró la seguridad del partido anterior y su falta de precisión para sacar con los pies contribuyó al desorden general.

El juego que propone Alfaro necesita de un equipo muy bien ajustado y que cometa la menor cantidad de errores posible. Cuando eso no sucede y a Huracán le convierten, el camino se hace cuesta arriba. A este equipo le falta una alternativa para cuando los planes iniciales no funcionan. El problema no es menor aunque la posición en las tablas sigue dando espacios para poder trabajarlo. El Globo está para mucho más que esto.

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