Que era un partido un poco más difícil de lo normal ya se sabía
desde antes de que empezara. Sin embargo, la aplastante derrota que
sufrió Huracán no estaba en ningún pronóstico. Si Racing brilló
fue en gran parte por el paupérrimo rendimiento de el Globo, y eso
es lo que refleja el resultado.
Huracán salió al partido a ver qué se proponía hacer Racing. El
local no se hizo invitar dos veces e hizo. No tuvo que insistir
demasiado para encontrar los agujeros que necesitaba, y a los 10
minutos de juego Lautaro Martínez convirtió el primer tanto de la
goleada después de recibir una asistencia al costado del área y
mandarla a guardar junto al palo. En una imagen que se repitió
durante todo el partido, Huracán no supo cómo pararse viéndose
abajo en el marcador, lo que le permitió a Racing, que contó con
una cuota de buena suerte y otra de buenas decisiones, moverse a su
gusto. A los 31, después de un penal que no debió cobrarse,
Lisandro López marcó el segundo. Los últimos quince minutos de la
primera parte el Globo consiguió adelantarse un poco pero no supo
qué hacer con eso y a los 44 minutos a Martínez le quedó un rebote
en el borde del área que mandó a guardar frente a un estático
Marcos Díaz.
El segundo tiempo sobró por completo. Huracán no cambió la cara y
Racing se dedicó a presionar arriba como si se tratara del equipo
que iba tres goles abajo. A los 31, en una contra en la que
absolutamente toda la defensa quemera perdió su marca, Martínez
quedó habilitado para cerrar la goleada. Excepto por una jugada
llena de rebotes en el área de Racing que nadie pudo culminar con un
remate al arco, el Globo jamás estuvo cerca del descuento.
Racing tuvo un buen partido pero Huracán se encargó de agrandarlo
todavía más. Perdió en todas las líneas y ni siquiera el penal
mal cobrado puede usarse como excusa anímica. El Globo jugó como si
hubiese tenido que aguantar el resultado cuando iba perdiendo por
tres goles. Los agujeros de la defensa fueron los que más se
notaron, pero el mediocampo también tuvo un partido para el olvido.
Ni al momento de defender ni en las escasas ocasiones que Huracán
lideraba el ataque los volantes ocuparon el lugar protagónico que
debieran haber tenido. El Globo estuvo lento, impreciso y
desorientado, lo que explica que casi no se haya pateado al arco en
los noventa minutos. Pussetto apenas logró separarse de la
mediocridad general pero él solo fue incapaz de resolver las
ofensivas del equipo. Por otra parte, Marcos Díaz no mostró la
seguridad del partido anterior y su falta de precisión para sacar
con los pies contribuyó al desorden general.
El juego que propone Alfaro necesita de un equipo muy bien ajustado y
que cometa la menor cantidad de errores posible. Cuando eso no sucede
y a Huracán le convierten, el camino se hace cuesta arriba. A este
equipo le falta una alternativa para cuando los planes iniciales no
funcionan. El problema no es menor aunque la posición en las tablas
sigue dando espacios para poder trabajarlo. El Globo está para mucho
más que esto.

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