Huracán tenía que sumar pero después de las pasadas derrotas, este
punto tiene sabor a poco. El desarrollo del partido entusiasmó al
principio pero terminó ofreciendo una imagen lenta y falta de
reacciones que preocupa a futuro.
Un ida y vuelta entretenido caracterizó a la primera parte, en la
que ambos equipos salieron a atacar, cada uno con sus diferentes
heramientas. Arsenal apeló a la velocidad y Huracán se armó en
tres cuartos de cancha tratando de tener peso ofensivo a través de
la cantidad de jugadores. Dejó algunos espacios atrás y en una de
las ofensivas del local, a los 35 minutos, Herrera pitó penal y
Wilchez terminó convirtiéndolo en gol. El Globo no se dejó abrumar
por la derrota parcial y siguió buscando el gol como venía
haciéndolo. A los 47 Coniglio convirtió de cabeza luego de una
serie de rebotes en el área y volvió a poner las cosas iguales.
El ritmo del partido cambió por completo en el segundo tiempo.
Arsenal tomó el control de la pelota y molestó cada vez más en el
campo de Huracán. Si no alcanzó el segundo gol fue por las
intervenciones de Marcos Díaz, el travesaño y algunos acertados
despejes de los centrales del Globo. Huracán perdió el ímpetu de
la primera parte y no tuvo ni el estado físico ni las ideas para ser
contundente a la hora de ir a buscar los tres puntos. Cuando se
acercó al área de Arsenal, dudó mucho para definir y terminó
desperdiciando todas las jugadas.
Si bien al final terminó siendo decepcionante, se pueden rescatar
algunas cosas del primer tiempo del partido. La cantidad de jugadores
en el campo rival fue algo que no acostumbró a mostrar este equipo
en el ciclo Alfaro y en esta ocasión le sirvió para mantener las
expectativas altas por 45 minutos. Silva fue una grata sorpresa y los
laterales dejaron menos dudas cuando se sumaron al ataque. Huracán
tuvo más chances en la primera parte y la victoria parcial de
Arsenal no lo golpeó como para que dejara de intentar acercarse.
Insistió hasta que consiguió el gol y fue un golpe de aire fresco
que dio esperanzas de cara al segundo tiempo. Sin embargo, ese
Huracán no volvió a aparecer. Lo que sí aparecieron fueron
preguntas. ¿Se conformó el equipo con el empate? ¿Se acabaron las
ideas de un momento para el otro? El mediocampo se llenó nuevamente
de agujeros y ni siquiera el ingreso de Montenegro le dio los
espacios que necesitaba. Marcos Díaz tuvo un poco más de
protagonismo y eso no es una buena noticia, además del pelotazo como
recurso utilizado de más para buscar a los delanteros. El Globo
había encontrado un buen ritmo pero no supo plasmarlo en los números
ni sostenerlo en el tiempo. Terminó siendo un desgaste que no fue
bien aprovechado.
El partido podría haber terminado mejor como podría haber terminado
peor. Huracán necesitaba ganar y el consuelo de al menos no haber
perdido ya no sirve para esconder preocupaciones. El equipo de Alfaro
supo encontrar la regularidad y la tranquilidad en la primera mitad
del torneo pero ahora se le está haciendo esquiva.

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