Huracán volvió a sumar de a tres y respira. En un partido discreto
y por momentos aburrido, le alcanzó con superar por la diferencia
mínima a Estudiantes y después de varias fechas cerró los noventa
minutos sin que le convirtieran.
El primer tiempo, por lo que no intentó Estudiantes y por lo que no
llegó a hacer Huracán, fue todo menos entretenido. El Globo logró
neutralizar a su rival en el fondo pero no fue capaz de generar
peligro adelante. Deambuló en tres cuartos de cancha y casi no pateó
al arco, ofreciendo una primera parte bastante floja.
Decidido a cambiar las cosas, Huracán salió al segundo tiempo con
un poco más de intenciones de romper el fondo de Estudiantes. El
premio llegó en seguida. Silva penetró en el área casi hasta la
línea de meta y mandó un centro atrás que Pussetto empujó a la
red. A partir de esto, se le hizo más fácil encontrar espacios en
la última línea del pincha, que salió a buscar el empate. Antes de
que el partido se detuviera por un corte de luz (a los 26 minutos),
el Globo desperdició algunas jugadas claras. Cuando se reanudó el
juego, el partido ya no tuvo el mismo ritmo. Huracán supo acomodarse
a la preocupación de Estudiantes por convertir y casi no tuvo que
sufrir hasta el final.
Era evidente que Huracán necesitaba algo más que lo ofrecido en los
primeros 45 minutos para poder ganar el partido. La defensa y los
volantes habían realizado una tarea correcta pero el equipo no era
capaz de desequilibrar y marcar una diferencia. Cuando el juego
empezó a pasar más por la parte creativa del mediocampo, pero sobre
todo Pussetto y Silva, las cosas cambiaron. La primera vez que
vulneró el fondo de Estudiantes, convirtió, lo que habla bien de
una delantera a la que se le venía reclamando la falta de
definición. De todas formas hay que hacerle un llamado de atención
a Coniglio que tomó todas las decisiones mal y cuyas intervenciones
tendrían que haber derivado en al menos un gol más para Huracán.
Como hacía un tiempo no pasaba, se vio a un equipo cómodo. El
planteo de Alfaro encajaba perfectamente con la diferencia mínima y
luego limitarse a lanzar contragolpes. Supo mantener el resultado (y
ciertamente el corte de luz le jugó a favor para enfriar el
partido). Los últimos minutos no fueron preocupantes y para destacar
en la tarea defensiva hay que mencionar a Pablo Álvarez, que está
justificando su titularidad. Huracán no brilló, no sorprendió ni
ofreció un espectáculo, pero pudo ganar con comodidad.
Cuando al equipo de Alfaro no le convierten, los planes le salen con
mucha mayor facilidad. Hasta se dio el lujo de desperdiciar 45
minutos sin ofrecer nada, pero eso no fue problema para quedarse con
la victoria. No es novedad que la solidez defensiva es clave para
este tipo de planteos, sobre todo si sólo se va a convertir una vez
por partido. Si la idea del DT se mantiene, ese es es camino a
seguir.

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