sábado, 24 de febrero de 2018

Huracán 1-0 Estudiantes


Huracán volvió a sumar de a tres y respira. En un partido discreto y por momentos aburrido, le alcanzó con superar por la diferencia mínima a Estudiantes y después de varias fechas cerró los noventa minutos sin que le convirtieran.

El primer tiempo, por lo que no intentó Estudiantes y por lo que no llegó a hacer Huracán, fue todo menos entretenido. El Globo logró neutralizar a su rival en el fondo pero no fue capaz de generar peligro adelante. Deambuló en tres cuartos de cancha y casi no pateó al arco, ofreciendo una primera parte bastante floja.

Decidido a cambiar las cosas, Huracán salió al segundo tiempo con un poco más de intenciones de romper el fondo de Estudiantes. El premio llegó en seguida. Silva penetró en el área casi hasta la línea de meta y mandó un centro atrás que Pussetto empujó a la red. A partir de esto, se le hizo más fácil encontrar espacios en la última línea del pincha, que salió a buscar el empate. Antes de que el partido se detuviera por un corte de luz (a los 26 minutos), el Globo desperdició algunas jugadas claras. Cuando se reanudó el juego, el partido ya no tuvo el mismo ritmo. Huracán supo acomodarse a la preocupación de Estudiantes por convertir y casi no tuvo que sufrir hasta el final.

Era evidente que Huracán necesitaba algo más que lo ofrecido en los primeros 45 minutos para poder ganar el partido. La defensa y los volantes habían realizado una tarea correcta pero el equipo no era capaz de desequilibrar y marcar una diferencia. Cuando el juego empezó a pasar más por la parte creativa del mediocampo, pero sobre todo Pussetto y Silva, las cosas cambiaron. La primera vez que vulneró el fondo de Estudiantes, convirtió, lo que habla bien de una delantera a la que se le venía reclamando la falta de definición. De todas formas hay que hacerle un llamado de atención a Coniglio que tomó todas las decisiones mal y cuyas intervenciones tendrían que haber derivado en al menos un gol más para Huracán. Como hacía un tiempo no pasaba, se vio a un equipo cómodo. El planteo de Alfaro encajaba perfectamente con la diferencia mínima y luego limitarse a lanzar contragolpes. Supo mantener el resultado (y ciertamente el corte de luz le jugó a favor para enfriar el partido). Los últimos minutos no fueron preocupantes y para destacar en la tarea defensiva hay que mencionar a Pablo Álvarez, que está justificando su titularidad. Huracán no brilló, no sorprendió ni ofreció un espectáculo, pero pudo ganar con comodidad.

Cuando al equipo de Alfaro no le convierten, los planes le salen con mucha mayor facilidad. Hasta se dio el lujo de desperdiciar 45 minutos sin ofrecer nada, pero eso no fue problema para quedarse con la victoria. No es novedad que la solidez defensiva es clave para este tipo de planteos, sobre todo si sólo se va a convertir una vez por partido. Si la idea del DT se mantiene, ese es es camino a seguir.

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