Nada quedó de
la heroica clasificación a la siguiente fase de la Sudamericana. Huracán fue
poco más que un fantasma en Bahía Blanca y, a tres fechas del final, está
bastante lejos de respirar tranquilo en la tabla de los promedios.
Huracán metió
el gol a 7 minutos del inicio del partido. Pussetto le ganó la espalda a los
centrales rivales y marcó lo que parecía un prometedor gol. A Olimpo le costó
reaccionar y dio la sensación de que en cualquier momento llegaba el segundo
del Globo. Pero las oportunidades fueron desperdiciadas y de a poco el local
salió del shock de empezar el partido perdiendo desde tan temprano. La debacle
empezó con un empujón de Romat en el área. A los 33 Coniglio pateó el penal y
Marcos Díaz se lo atajó, pero llegó a cabecear el rebote y puso las cosas 1-1.
No acusó recibo Huracán y a los 38, Olimpo aprovechó el lateral mal cuidado de
Romat, una salida descoordinada de Marcos y nuevamente de cabeza Coniglio
convirtió. Tres minutos después, Cabalucci colocó la pelota por encima de Díaz
y sentenció el resultado definitivo.
Poco ofreció
Huracán en la segunda parte. El ingreso de Montenegro apenas le dio aire al
equipo y en ningún momento el descuento estuvo cerca. Olimpo se acomodó más o
menos bien a los pocos ataques del Globo y, cómodo con el resultado, tampoco
visitó asiduamente el área quemera.
Lo poco bueno
de Huracán ocurrió los primeros veinte minutos de partido. Pussetto se puso el
ataque al hombro y llevó al Globo hacia el arco de Olimpo. Pero no alcanzó con
eso. Es repetitivo señalar la poca capacidad de definición de este equipo (que
contrasta de inmediato con lo hecho en la semana frente a Deportivo
Anzoátegui), pero parte de los problemas de este equipo tienen su origen en
eso. Por otra parte, una defensa un poco tirada de los pelos con Araujo de
central no ofreció seguridad. Romat fue el punto más bajo, pero hasta Marcos
Díaz se contagió y mostró falencias en las salidas y los achiques. Huracán fue
un equipo deshilachado en todos los aspectos y por eso el resultado fue justo.
Una vez más
haciendo el paralelismo con el partido por la Sudamericana, a Huracán se lo vio
con pocas ideas para ganar el partido. Tuvo 45 minutos para darlo vuelta y ni
siquiera llegó a descontar. Quedan tres partidos para revertir una situación
complicada tanto en los números como en el rendimiento.

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