jueves, 1 de junio de 2017

Huracán 4-0 Deportivo Anzoátegui



Hacía falta ni más ni menos que un milagro. Tres goles abajo, con un equipo lleno de suplentes por suspensiones y un presente que no daba para ilusionarse. Contra todo pronóstico, Huracán construyó su propio milagro, convencido en todo momento de que la historia no estaba sentenciada. Y dio el batacazo.

Huracán lo buscó de entrada, sabiendo que corría desde muy atrás y el rival no se la iba a hacer fácil. Sin embargo, Anzoátegui contaba con una ventaja que parecía irremontable y en eso se escudó durante todo el partido. Se dedicó a hacer tiempo siempre que pudo y casi no intentó atacar, lo que le dio al Globo bastante libertad de acción. Tuvo un par de jugadas muy claras, bien resueltas por el arquero, hasta que finalmente abrió el marcador. A los 22, tras un remate de Romero Gamarra que un defensor rival sacó en la línea con la mano, Mendoza, sin complicarse ni especular con la expulsión y el penal, empujó la pelota a la red. El ritmo vertiginoso disminuyó un poco en lo que quedó del primer tiempo pero en ningún momento Huracán perdió de vista el objetivo.

La remontada seguía pareciendo un sueño al comenzar la segunda parte, pero eso no se notó anímicamente en el equipo. En apenas tres minutos, transformó esa esperanza en algo muy real. A los 7, Briasco convirtió de cabeza tras un buen centro de Montenegro y a los 10, el debutante Cuomo tomó la pelota en la medialuna del área y pateando como un jugador con años de experiencia, la mandó a guardar con firmeza y precisión junto al palo. Al Globo siguió jugándole a favor el planteo de Anzoátegui, que pareció decidir que prefería aguantar y definir desde el punto penal. De todas formas, la defensa respondió bien cuando el rival tomó conciencia de que podía salirle cara la apuesta a mantener el empate global. Pero Huracán no quería dejar la hazaña inconclusa. Le costó llegar al cuarto. Con el equipo cada vez más cansado tras el correr de los minutos, no tuvo jugadas tan claras y hubo que esperar al tercer minuto de descuento. Romero Gamarra recibió en la esquina del área chica una pelota larga de Chacana y la metió en el otro palo, haciendo realidad una clasificación que dos horas antes parecía imposible.

Con un planteo indudablemente ofensivo, lleno de delanteros y mediocampistas creativos y con una línea de tres atrás, Huracán jugó sabiendo que tenía que hacer como mínimo tres goles para mantenerse en carrera. Sin embargo, esto no hizo que los jugadores se desesperaran y apelotonaran en el área, cosa que suele pasar cuando el resultado apura a este equipo. Se notó el buen pie de quienes ocuparon la mitad de la cancha y a partir de eso el Globo avanzó firme y seguro hacia el arco de Anzoátegui. Montengro volvió a ser el eje del juego, y Romero Gamarra se puso el equipo al hombro los 90 minutos. No se extrañó a un jugador importantísimo como Fritzler y eso es una gran señal. Quienes tuvieron que ocupar espacios en los que normalmente no se desempeñan, lo hicieron muy correctamente. Araujo por momentos jugó de líbero y jamás mostró inseguridades. Chacana tuvo que hacer el lateral derecho todo el partido y no sufrió grandes contratiempos. El pibe Cuomo tuvo un debut para el recuerdo y da que hablar a futuro. El único que tuvo influencia negativa en el equipo fue Angulo, sin claridad cuando se acercaba al área rival. Había dudas al principio del partido por cómo se paró el equipo, pero Azconzábal supo leer la situación y al rival, y tuvo su recompensa.

Que Anzoátegui haya ofrecido poco y nada de ninguna manera resta mérito a lo hecho. Huracán remontó un 0-3 e hizo historia cuando nadie le tenía fe. Volvió a pisar fuerte en el terreno internacional y clasificó a la siguiente fase de la Sudamericana, sorprendiendo a propios y extraños y demostrando que jamás se lo puede dar por muerto. 

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