Huracán empezó
el partido en descenso directo y lo terminó con dos equipos que lo separan del
abismo. Jugó mal, metió gol y siguió jugando mal, poniendo en peligro varias
veces durante el partido esta victoria que le da un poco de aire pero Unión no
fue un rival excesivamente problemático y por eso los tres puntos se quedaron
en Parque Patricios.
El que estaba
urgido por la tabla y los minutos era el Globo y eso se reflejó en la cancha.
Que no tuviera ideas no impidió que se lanzara a buscar el gol y a no dejar que
Unión molestara a Marcos Díaz. Los dos equipos estuvieron muy lejos de brillar.
Huracán se dedicó a buscar con pelotazos esquivando un mediocampo que hizo un
poquito más en lo defensivo que en lo ofensivo, aunque tampoco fue mucho. El
momento de claridad llegó a los 29, cuando Pussetto acomodó un rebote en el
área de Unión y se la dejó servida a Romero Gamarra para que metiera el gol
desde la medialuna. Además, Mendoza tuvo una jugada clarísima que podría haber
calmado los ánimos, pero terminó en el cuerpo del arquero.
El segundo
tiempo, por momentos bajo la lluvia, fue un poco más emocionante. Los pelotazos
no desaparecieron pero Unión salió más de su arco y Huracán durante algunos
minutos se acordó de que estaba ganando sólo por un gol. Las intenciones de
alcanzar el segundo se quedaron sólo en eso, en intenciones. Así como en el
primer tiempo, tuvo una jugada muy clara y no la definió como correspondía.
Marcos Díaz tuvo que salvar la situación en un par de ocasiones y fue gran
responsable de que el partido terminara en victoria para el Globo.
Que Marcos
haya sido la figura dice algunas cosas poco tranquilizadoras sobre este equipo.
El rival hizo poco y nada y aun así el arquero tuvo que intervenir para que la
posición del Globo en la tabla de promedios no fuera más comprometida. El
puntaje del equipo no supera los cuatro puntos en ninguna de las líneas. La
defensa fue muy poco desafiada pero dejó espacios que pudieron haber sido
letales. El mediocampo casi no existió. No fue solamente el rendimiento
paupérrimo de Bogado. Hasta Fritzler, que suele ser lo mejor del equipo cuando
lo demás no funciona, se sumergió en la mediocridad general. Lo de la
delantera, pese a ser malo, ya ni llama la atención. No amenaza, no asusta, no
concreta. Romero Gamarra volvió a ser el de los goles decisivos, pero los que
se encargan (o al menos deberían encargarse) de hacer goles nunca estuvieron ni
siquiera cerca. Hasta Marcos, que se lució con algunas atajadas, fue insistente
con pelotazos sin sentido que redujeron las posibilidades de Huracán de meterse
con claridad en el área de Unión.
Quedan dos
fechas y seis puntos para definir en qué categoría va a jugar el Globo la
próxima temporada. Este equipo no brinda ningún tipo de seguridad y no son
partidos sencillos. Es momento de prepararlos con seriedad y esperar a que los
resultados de los rivales por la permanencia nos den un guiño.

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