miércoles, 9 de marzo de 2016

Sporting Cristal 3-2 Huracán



Huracán mereció el empate. Mereció llevarse una recompensa por ese gran segundo tiempo que hizo. Pero no alcanzó con eso. El Globo pagó la falta de eficacia en la primera parte y el pobre mercado de pases de principios de temporada. Sin embargo, este equipo demostró que no está para nada muerto. Este Huracán tiene algo que decir.

El Globo tuvo mucho más volumen de juego que Sporting Cristal. Desde el inicio fue más insistente para atacar y molestó bastante a la defensa rival. Pese a eso, el equipo peruano fue más efectivo. Rápidamente identificó cuál era el flanco débil de Huracán y lo aprovechó. El juvenil Sosa, improvisado lateral izquierdo, vio dos veces cómo le ganaban la espalda y las dos veces la pelota terminaba en la red.

Los cambios para el segundo tiempo (Abila por Villarruel, Bogado por Fritzler y más tarde Romero Gamarra por Miralles) demostraron que Huracán no daba nada por perdido. Pero las cosas siguieron complicándose. A los 10 minutos Sosa empujó a un rival que estaba solo en el área y el árbitro dijo penal y expulsión para el juvenil. A pesar de todo, Huracán no se dio tiempo a desesperarse. Un minuto después del tercer gol de Sporting, Wanchope se encontró con un rebote en el área y la mandó a guardar. Nunca se notó que el Globo perdía por dos y con un jugador menos. El equipo salió a atropellar a Sporting Cristal y por un largo rato lo logró. A los 31, Espinoza paró la pelota en la medialuna y la filtró con maestría para que Abila quedara solo frente al arquero y la picara. El empate estaba al caer, pero Huracán no llegó. Ya no había resto físico y en los últimos minutos Sporting hizo lo que no había hecho antes: enfriar el partido.

El segundo tiempo de Huracán fue titánico, pero no hay que olvidar que, a excepción de los errores de Sosa, que no funcionó como parche para una posición que no tiene recambio, la primera parte también fue buena. Faltó esa última puntada que determina el resultado de un partido. González, Espinoza, el mismo Wanchope tuvieron buenas oportunidades que no concretaron. Por otro lado, es una gran noticia el nivel que tuvo Marinelli, con atajadas que fueron clave para mantener el ánimo del equipo, además de la reaparición del Cristian Espinoza que conocemos. El mérito de Huracán fue no darse por vencido ni siquiera estando tres goles abajo. Jugó en equipo, presionó muy bien en el mediocampo y estuvo a punto de llevarse el premio.

Se viene el parate de la Libertadores, pero el Globo no tiene descanso. En las próximas semanas deberá recuperar los partidos postergados del torneo e intentará despegarse más del fondo de la tabla de promedios. Este equipo, aun sin mucho recambio, tiene y material y el orgullo necesarios para salir airoso de la situación.

CeciQuemera

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