Huracán es ese David que aparece
cuando Goliat parece ser más grande que nunca. De visitante contra un equipo
duro y con un obligado mix de titulares y suplentes dio cátedra de cómo deben
jugarse estos partidos por copa internacional sorprendiendo a los de afuera y
también a los de adentro.
El Globo siempre fue más. Con
momentos en los que Peñarol se acercó más a Marcos Díaz que otros, Huracán fue
más sólido. El gol llegó enseguida. A los 7 minutos Romero Gamarra aprovechó
una mala salida de Peñarol para robar la pelota a unos metros del área y
mandarla a guardar junto al palo con un zurdazo inatajable. Huracán fue astuto,
ordenado, preciso. Molestó a Peñarol con triangulaciones en un mediocampo
despoblado y fue más rápido que sus marcadores. Pasó algunos sobresaltos sobre
todo en pelotas paradas, pero Peñarol no estuvo muy fino y Marcos Díaz se
encargó de mantener la calma del equipo. Mereció largamente meter otro gol en
la primera parte.
Peñarol salió al segundo tiempo
apurado por la localía y el resultado inesperado. Eso no hizo más que
desordenar su juego. La desesperación se fue haciendo cada vez más evidente. El
Globo se quedó a esperarlo, tranquilo por la falta de ideas de su rival. Con
menos claridad que en los primeros 45 minuto, tuvo algunas jugadas, la más
clara un travesaño del ingresado Abila. Huracán lo aguantó en el medio y en el
fondo, siempre con la garantía de Marcos Díaz bajo los tres palos. Faltó un
segundo gol para terminar el partido con más tranquilidad.
El juego de Huracán fue muy
consistente. Se paró con tranquilidad y le pasó la presión a Peñarol. Aprovechó
los grandes espacios que el equipo uruguayo dejaba en el mediocampo y, por
momentos, fue claro dominador. La soltura de Romero Gamarra para generar juego,
relegando a González y especialmente a Bogado la contención, le dio frescura al
equipo, sobre todo cuando fue bien acompañado por Chacana y Miralles. El que
tuvo otro partido flojo fue Espinoza. La defensa también tuvo un buen
rendimiento. Los centrales Risso y Sosa, que por desconocimiento generaban
dudas, aprobaron el examen. Se mostraron firmes y fue difícil encontrar un
espacio entre ellos. Los laterales también fueron cubiertos correctamente.
Además, claro está, de las limpias intervenciones de Marcos Díaz. Por supuesto,
no hay que dejar de decir que Peñarol tuvo un partido malo, pero eso en parte
también fue consecuencia de la solidez del Globo.
El torneo local siempre apremia, y
Huracán no puede evitar mirarlo de reojo mientras cumple con sus obligaciones
en la Libertadores. Sin embargo, esta victoria y la forma en que se consiguió
es un gran motivador para este equipo que tuvo que pasar por situaciones límite.
Lo emocional también es importante para empezar a alejarse del puesto de
descenso.
CeciQuemera

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