Una vez más, Huracán fue un equipo
diferente al que sorprende en la Copa. Esta vez, con una formación casi por
completo titular, no fue capaz de transformar 45 minutos de dominio total en
goles frente a un rival que jugaba con uno menos, y Eduardo Domínguez se quedó
sin el invicto.
El partido empezó aburrido. Apenas
un par de buenas atajadas de Marcos Díaz y una jugada de Espinoza en la que se
perdió tres veces el gol. Más allá de eso (que pudo haber dado otro rumbo al
encuentro) el juego se hizo algo tedioso, sin que ninguno de los dos equipos
fuera excluyentemente superior, pero tampoco se armó el ida y vuelta
característico de dos rivales parejos. Recién hacia la media hora de juego
Newell’s empezó a empujar a Huracán hacia su arco. A los 36 minutos llegó el
gol de Maxi Rodríguez después de que Marcos Díaz saliera a achicar mal y ni
Mancinelli ni Nervio pudieran frenar el recorrido del balón hacia el arco
vacío.
Aunque Huracán tuvo la pelota casi
todo el Segundo Tiempo, en ningún momento pareció que se acercaba concretamente
al gol. Al contrario, las más claras fueron de Newell’s de contragolpe. El
Globo tampoco aprovechó jugar con uno más desde los 18 por expulsión. Y aunque
Newell’s se dedicó toda la segunda parte a resguardar el resultado, en la
última jugada del partido, Maxi Rodríguez volvió a marcar aprovechando una
desinteligencia del arquero y la defensa.
A Huracán le faltó ese plus adelante
que tuvo en los partidos por copa. La jugada se iniciaba bien en los pies de
Vismara, y seguía con interesante recorrido cuando el que la recibía era
Toranzo. Espinoza tuvo cosas que pudieron haber cambiado la historia, pero se
combinó que no estuvo tan fino como en otras ocasiones y que el arquero rival
tuvo una noche fantástica. Abila estuvo desaparecido, como hacía bastante no
pasaba, y Villarruel, ocupando el puesto del lesionado Montenegro, no pudo
aportar la habitual cuota ofensiva del Rolfi. La defensa tampoco tuvo un buen
rendimiento. Incluyendo a Marcos Díaz en el paquete, cometieron errores propios
de futbolistas que nunca jugaron juntos. Lo de Marcos Díaz es llamativo. Tuvo
algunas atajadas de esas a las que nos tiene acostumbrados, pero los goles de
Newell’s fueron, en gran parte, responsabilidad de él.
La victoria de Chicago, que ahora
está a seis puntos, vuelve a acercar la soga al cuello. Jugando como los
últimos dos partidos, a Huracán le va a tocar sufrir hasta el final. Tiene que volver
a encontrar el camino. Falta demasiado poco como para dejar ir la oportunidad.
CeciQuemera.

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