Nada está definido aún, al menos
hasta que Chicago juegue su partido, pero el alivio empieza a palparse en
Parque Patricios. Huracán hizo un partido muy bueno, de esos que hacen
preguntarse cómo es que a estas alturas sigue mirando de reojo la tabla de
promedios, y empezó a sacarse una pesada mochila de encima.
El partido comenzó parejo. Huracán
tenía más la pelota, pero Sarmiento era mucho más incisivo en sus ataques. Se
repartieron bastante equitativamente el protagonismo hasta el gol del Globo. A
los 35 minutos, Huracán realizó una jugada magistral de contragolpe, con un
pase largo de Espinoza a Miralles, que le dejó el balón a Toranzo mientras
Abila se llevaba toda la marca para que el Pato la mandara a guardar de
emboquillada. A partir de ahí, Huracán fue mejor.
Sarmiento tenía intenciones de
marcar el empate en el Segundo Tiempo, y eso se reflejó en el juego. Sin
embargo, Huracán supo neutralizarlo. A los 13, después de una recuperación en
mitad de cancha, Miralles dejó a Wanchope solo frente al arquero, que nada pudo
hacer para evitar el segundo. Unos minutos más tarde, el Globo contó con la
ayuda del árbitro para cerrar el partido. Miralles fabricó un penal que Bogado
transformó en gol, y poco después Mancinelli hizo una mano clara que el área
propia que no fue advertida. Huracán siguió siendo mejor hasta el final del
partido, e incluso tuvo oportunidades para ampliar el marcador.
Huracán jugó demostrando por qué
merece quedarse en Primera. Sin brillar exageradamente, el equipo casi por
completo tuvo un buen partido. Fue Mancinelli, jugando en el lugar de San
Román, quien dejó algunas dudas, pero su titularidad como lateral es algo
temporario, así que no es una preocupación excesiva. Espinoza, más allá de su
participación en el gol, tampoco aportó demasiado, pero el equipo supo
compensarlo. Nervo volvió a sobresalir en la defensa, y es para destacar que
Marcos Díaz parece haber salido de ese pequeño bajón futbolístico de los
últimos partidos. El mediocampo funcionó muy correctamente. No se mostró
incómodo a la hora de distribuir el balón y, especialmente Vismara y Bogado,
estuvo muy atento para robar pelotas rivales antes de que fueran peligrosas y
mandar el contragolpe. Toranzo fue otro que tuvo una noche interesante, y el
que sorprendió fue Miralles, protagonista en los tres goles, acompañando a un
Wanchope encendido. Reemplazando a Montenegro, contribuyó a la idea de que no
es cierto que Huracán no tiene nada cuando no juegan los titulares habituales.
Este partido deja al mundo Quemero
un poco más tranquilo. No sólo por casi haberle escapado al descenso, sino
porque, jugando así, este equipo es capaz de lograr cosas, pensando tanto en la
Copa Sudamericana como en el 2016.
CeciQuemera.

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