Huracán no perdió tiempo. Decidió
que la derrota en el clásico era cosa del pasado y se centró en aquello que
podía mejorar. Goleó 4-0 a un Argentinos Jrs. bastante pequeño. Fue efectivo y
contundente, y la delantera, especialmente Ramón Abila, brilló como hacía unos
cuantos partidos no sucedía.
Aunque la primera jugada de riesgo
fue de Argentinos, el gol fue de Huracán. A los 4 minutos, una pared de
Federico Mancinelli con Patricio Toranzo lo dejó en la línea de meta para
enviar un centro atrás que Abila transformó en gol. Después de eso, el
visitante trató de alcanzar el empate, pero la suerte y Marcos Díaz dijeron que
no. Como para confirmar que la fortuna estaba del lado Quemero, a los 28,
Flores metió en contra un centro atrás de Abila. El propio Wanchope, cuatro
minutos más tarde, cabeceó un centro de Edson Puch y metió el tercero. Estos
tres goles de diferencia hicieron que el juego decayera los últimos minutos del
Primer Tiempo.
El aroma a cosa definida hizo que
el principio del Segundo Tiempo no fuera para nada interesante. Pero eso no
evitó que Abila completara su hat-trick a los 17 minutos, cuando una pelota
larga de Federico Vismara lo dejó solo frente al arquero para rematar. Aunque
ya no hubo más jugadas, Huracán tuvo tiempo para florearse ante un rival
vencido. En esos últimos 20 minutos se siguieron haciendo evidentes las
capacidades de una delantera que tuvo el partido soñado. Al final, como para
intentar robarle un poco de protagonismo, Marcos Díaz se lució con la atajada
de una pelota que se iba al ángulo.
Este partido fue de los de
adelante. Al inicio del encuentro no existía una diferencia tan abismal entre
ambos equipos; Huracán la fue construyendo con el transcurso de los minutos.
Wanchope Abila fue protagonista indiscutido de la noche justo cuando todos
empezaban a preguntarse dónde estaba el 9 goleador del Globo. Además, tuvo unos
acompañantes de lujo: el chileno Puch mareó a los rivales y conquistó a la
hinchada Quemera con sus capacidades técnicas, y Toranzo hizo gala de su
capacidad para dar siempre el pase correcto. El que casi no apareció fue
Alejandro Romero Gamarra; sin embargo es alentador saber que cuando la figurita
difícil del equipo no tiene un gran partido, el resto puede cubrirlo sin problemas.
En la defensa, que en realidad no tuvo que hacer gran cosa, Balbi construyó un
muro impenetrable en su lateral y Hugo Nervo fue el más exigido de los dos
centrales. Más allá de algún error de Mancinelli (que a cambio realizó una
asistencia propia de un lateral brasilero), la defensa (en la que se incluye
como siempre al arquero, a Vismara y a Lucas Villarruel) tuvo un partido
correcto. Lo que se vio en la segunda mitad del Segundo Tiempo, fue lo que sabe
hacer el Globo cuando está tranquilo y confía en sí mismo, en su máxima
expresión.
Después del golpe que resultó ser
el partido con San Lorenzo, Huracán no se dejó llevar por el desánimo y
contraatacó. Avisó que está vivo y que es un equipo serio. Lo mejor que puede
hacer es lograr que eso perdure en el tiempo.
CeciQuemera.

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