domingo, 22 de marzo de 2015

Huracán 4-0 Argentinos Juniors




Huracán no perdió tiempo. Decidió que la derrota en el clásico era cosa del pasado y se centró en aquello que podía mejorar. Goleó 4-0 a un Argentinos Jrs. bastante pequeño. Fue efectivo y contundente, y la delantera, especialmente Ramón Abila, brilló como hacía unos cuantos partidos no sucedía.

Aunque la primera jugada de riesgo fue de Argentinos, el gol fue de Huracán. A los 4 minutos, una pared de Federico Mancinelli con Patricio Toranzo lo dejó en la línea de meta para enviar un centro atrás que Abila transformó en gol. Después de eso, el visitante trató de alcanzar el empate, pero la suerte y Marcos Díaz dijeron que no. Como para confirmar que la fortuna estaba del lado Quemero, a los 28, Flores metió en contra un centro atrás de Abila. El propio Wanchope, cuatro minutos más tarde, cabeceó un centro de Edson Puch y metió el tercero. Estos tres goles de diferencia hicieron que el juego decayera los últimos minutos del Primer Tiempo.

El aroma a cosa definida hizo que el principio del Segundo Tiempo no fuera para nada interesante. Pero eso no evitó que Abila completara su hat-trick a los 17 minutos, cuando una pelota larga de Federico Vismara lo dejó solo frente al arquero para rematar. Aunque ya no hubo más jugadas, Huracán tuvo tiempo para florearse ante un rival vencido. En esos últimos 20 minutos se siguieron haciendo evidentes las capacidades de una delantera que tuvo el partido soñado. Al final, como para intentar robarle un poco de protagonismo, Marcos Díaz se lució con la atajada de una pelota que se iba al ángulo.

Este partido fue de los de adelante. Al inicio del encuentro no existía una diferencia tan abismal entre ambos equipos; Huracán la fue construyendo con el transcurso de los minutos. Wanchope Abila fue protagonista indiscutido de la noche justo cuando todos empezaban a preguntarse dónde estaba el 9 goleador del Globo. Además, tuvo unos acompañantes de lujo: el chileno Puch mareó a los rivales y conquistó a la hinchada Quemera con sus capacidades técnicas, y Toranzo hizo gala de su capacidad para dar siempre el pase correcto. El que casi no apareció fue Alejandro Romero Gamarra; sin embargo es alentador saber que cuando la figurita difícil del equipo no tiene un gran partido, el resto puede cubrirlo sin problemas. En la defensa, que en realidad no tuvo que hacer gran cosa, Balbi construyó un muro impenetrable en su lateral y Hugo Nervo fue el más exigido de los dos centrales. Más allá de algún error de Mancinelli (que a cambio realizó una asistencia propia de un lateral brasilero), la defensa (en la que se incluye como siempre al arquero, a Vismara y a Lucas Villarruel) tuvo un partido correcto. Lo que se vio en la segunda mitad del Segundo Tiempo, fue lo que sabe hacer el Globo cuando está tranquilo y confía en sí mismo, en su máxima expresión.

Después del golpe que resultó ser el partido con San Lorenzo, Huracán no se dejó llevar por el desánimo y contraatacó. Avisó que está vivo y que es un equipo serio. Lo mejor que puede hacer es lograr que eso perdure en el tiempo.

CeciQuemera.

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