Huracán empató con el más difícil
del grupo y se llevó a casa un punto valioso. Lo más importante fue que dejó
una muy buen imagen defensiva. Se encontró con un Cruzeiro un poco menor al que
esperaba, y por no haber sido un objetivo principal, no pudo hacer mucho cuando
tuvo la oportunidad de meter gol.
El Globo salió al Primer Tiempo
decidido a no dejarse amedrentar, pero el resultado de eso fue un juego
atropellado y poco claro. Cruzeiro se limitó a esperarlo y, cuando recuperaba
la pelota gracias a la presión propia o al embrollo rival, a avanzar con
autoridad hacia el arco de Matías Giordano. Por una larga media hora, Huracán
fue incapaz de recuperar el balón, y las pocas veces que lo logró, la gran
presión de Cruzeiro le hizo imposible generar juego. Sin embargo, a medida que
fue quedando claro qué equipo iba a atacar y cuál iba a defender, el Globo se
relajó. Ya no se desesperó por llegar al área rival y se plantó con firmeza en
la defensa.
El Segundo Tiempo fue un poco más
dinámico. Sin descuidar nunca el fondo, Huracán trató de avanzar hacer el arco
de Cruzeiro, pero le faltó profundidad. A medida que pasaban los minutos, el
local comenzaba a inquietarse por la igualdad en el marcador, y Huracán se afianzaba
cada vez más en su campo. Los laterales se hicieron casi inexpugnables y el
arquero respondió con gran seguridad las pocas veces que los centrales no
cerraron bien. En los últimos diez minutos, Huracán abandonó sus tímidos
intentos de convertir gol y formó un bloque compacto para defender el empate.
La protagonista del partido fue
la defensa de Huracán. Los puntos más altos fueron Federico Mancinelli y
Luciano Balbi. Los laterales de Cruzeiro casi no pudieron lastimar, y eso sumó
a la frustración final del local. Por el medio, quien se convirtió en el jugar
más importante a la hora de presionar fue Federico Vismara, que estuvo en los
momentos oportunos para realizar buenos quites sin cometer faltas groseras. Los
centrales también fueron indispensables, y cuando fueron vulnerados, apareció
el arquero Giordano, que parece haber dejado las inseguridades en el pasado.
Tuvo un gran partido y salvó a Huracán de dos situaciones muy comprometidas.
Adelante hubo poco y nada. En este aspecto, Huracán respetó demasiado y no se
soltó para generar juego. Quienes más lo intentaron, aunque en pocas ocasiones,
fueron Agustín Torassa en algunos minutos del Primer Tiempo y Alejandro Romero
Gamarra, con algunas contras en la segunda parte, cuando logró zafarse de la
marca rival. Ramón Abila pudo hacer poco más que correr, y habrá que ver qué
consecuencias tendrá eso en lo físico después de tantos partidos seguidos.
De los dos equipos, Huracán fue
el que quedó mejor parado. Le faltó confianza en su juego para convertir, pero
la parte positiva sigue siendo, desde hace algunos partidos pero especialmente
esta vez, el rendimiento defensivo. Avanzando desde abajo, el Globo podría
llegar a sorprender más adelante.
CeciQuemera.

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