Con un resultado mentiroso, por lo
superior que fue Banfield, Huracán perdió por haber sido dominado en todas y
cada una de sus líneas. El envión de haber ganado 4-0 la fecha pasada no
alcanzó ni siquiera para intentar controlar al escurridizo rival.
El predominio de Banfield se hizo
evidente a poco de iniciarse el juego. Sin dar tiempo a tomar un respiro entre
cada jugada, Huracán fue bombardeado por los mediocampistas y delanteros
rivales, que pese a sobrar casi siempre a sus marcadores, no contaban con la
presencia de Marcos Díaz en el arco. El número 1 de Huracán debió realizar una
atajada espectacular atrás de otra para mantener el cero. Hacia la mitad del
Primer Tiempo, Banfield perdió intensidad y Huracán pudo salir un poco de su
encierro. Diez minutos antes del final, Daniel Montenegro (ingresado por Edson
Puch, con molestias musculares), en una segunda jugada de un tiro libre, con
una volea estrelló la pelota en el palo cuando todos la veían adentro.
Banfield decidió no perdonar más,
y a los 2 minutos llegó el único gol del partido: Bertolo cabeceó solo un
centro atrás y Marcos Díaz no pudo hacer nada para evitarlo. Aunque el partido
se emparejó un poco, Huracán siguió corriendo de atrás todo el tiempo. Las
pocas veces que tuvo la pelota no supo administrarla. La única buena fue un
centro atrás de Montenegro que encontró a Ramón Abila solo en el área, pero su
remate se fue a un costado.
En un partido así, sería un error
no considerar las virtudes del rival para que Huracán no pudiera dar pelea.
Banfield fue un equipo rápido y que supo ocupar los espacios. Los laterales no
sabían cómo hacer para marcar sus bandas, y los centrales perdieron las
espaldas con demasiada frecuencia. La ausencia de Villarruel se hizo notar en
un mediocampo que parecía un colador. Adelante, solamente Alejandro Romero
Gamarra intentó desequilibrar, y el ingreso de Montenegro a la media hora de
juego dio algo de aire a un equipo ahogado. En este caso, no es un mérito para
el Globo que Marcos Díaz haya sido el jugador destacado. Allí donde la defensa
falló, él estuvo para cubrirla, convirtiéndose en una piedra en el zapato de
Banfield. En el gol, no tuvo responsabilidad.
Huracán no encuentra la
regularidad. No termina de asentarse en Primera y el presente lo ve de mitad de
tabla para abajo. El campeonato es largo, es cierto, pero en el medio el Globo
deberá cumplir con otras obligaciones (algunas concretas y otras potenciales).
No sea cosa que a menos de un año de haber salido campeón, Huracán tenga que
mirar la tabla de promedios de nuevo.
CeciQuemera.

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