viernes, 14 de diciembre de 2018

Huracán 0-0 Argentinos Jrs.



Finalmente se disputó el partido que se venía postergando hace semanas, y probablemente hubiese sido más entretenido que en la previa los equipos se repartieran los puntos y cada uno se hubiese ido a su casa. Huracán y Argentinos jugaron un partido perfectamente olvidable que nunca habría terminado en la victoria de alguno de los dos por más que se prolongara indefinidamente.

Ninguno de los dos equipos tuvo ideas para pararse adentro de la cancha. La pelota se movió de un lado a otro casi azarosamente sin que nadie fuese capaz de pararla y tomar una decisión sensata. Argentinos Jrs. hizo tiempo desde el minuto 0 de partido y esa fue su mejor carta. Aunque no tuviera firmeza defensiva, Huracán fue incapaz de entrar en el fondo visitante y si tuvo algunas fue más producto de la casualidad y la impericia rival que de méritos propios. Así fue como se perdió algunos goles que parecían casi hechos (por ejemplo, en el segundo tiempo Auzqui frente al arco sin marca y con tiempo para definir la terminó tirando afuera) y que hubiesen significado una victoria segura ya que Argentinos no tenía capacidad de reacción. De todas formas, al bicho en algún momento también le sonrió la suerte y alguna mala intervención de la defensa porque tuvo un par de jugadas muy claras resueltas por Marcos Díaz o un palo del arco. El partido terminó como empezó, aburrido y de muy bajo nivel en un marco de tormenta que se llevó muchas más miradas que lo que sucedía en la cancha.

El juego de Huracán se mantuvo dentro de un limbo: no fue ofensivo ni defensivo, no fue cauteloso y paciente ni rápido y ligero. En vez que hacer notar su jerarquía, se puso a la altura de un rival que nunca lo interpeló. Los jugadores y la pelota circularon sin ningún tipo de criterio. Los ataques sistemáticamente terminaron encerrados en el medio y no se aprovecharon las bandas para entrar al área. El mediocampo estuvo lleno de agujeros tanto para atacar como para defender y si bien no hizo nada con ella, a Argentinos se le hizo demasiado fácil recuperar la pelota en ese sector de la cancha. La defensa estuvo lenta y poco cuidadosa, lo que le dio al rival más chances de las que su juego construía. La cancha mojada, la lluvia y por momentos el viento fuerte no ayudaron a la precisión de las jugadas pero en ningún momento pareció que a Huracán le interesara ponerse un poco más preciso. El ingreso de Roa dio un poco de aire pero el equipo ya estaba demasiado desordenado como para que cambiara el curso de la historia. El Globo se neutralizó a sí mismo y terminó siendo una ayuda para un Argentinos que en todo momento dejó en claro que estaba satisfecho con el empate. Parejo en su mediocridad, tuvo algunos puntos especialmente bajos que llamaron más la atención y fueron clave para el desarrollo del partido. Damonte estuvo los 90 minutos extrañando el sostén que bien o mal Rossi le proporciona todos los partidos y Mendoza volvió a demostrar que con voluntad solamente no alcanza para jugar al fútbol. Aun jugando tan mal como lo hizo, con lo poco que ofreció Argentinos si estos dos puestos hubiesen rendido la historia sería otra.

No era este el fin de año que esperábamos. Huracán tuvo un comienzo de campeonato realmente muy bueno y parecía perfilarse para ser un equipo serio y sobre todo duro de roer. Sin embargo, el bajón futbolístico se hizo visible en los últimos tres partidos y se pincharon algunas ilusiones. De todas formas, el Globo sigue bien posicionado en la tabla y ahora tiene por delante un tiempo de descanso y de reorganización que le servirá para corregir todo lo que se estuvo haciendo mal en las últimas semanas. El material está para volver a dar que hablar.

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